Un sistema crucial de corrientes oceánicas va hacia un colapso que “afectaría a todas las personas en el planeta”

(CNN) — Un sistema vital de corrientes oceánicas podría colapsar en unas décadas si el mundo continúa generando contaminación que calienta al planeta, advierten los científicos. Un evento que sería catastrófico para el clima global y “afectaría a todas las personas en el planeta”.

Según un nuevo estudio publicado este martes en la revista académica Nature, la circulación meridional de vuelco del Atlántico (AMOC, por sus siglas en inglés), de la que forma parte la corriente del Golfo, podría colapsar hacia mediados de siglo, o incluso en 2025.

Científicos que no participaron en el estudio explicaron a CNN que el punto de inflexión exacto de este sistema crítico es incierto, y que las mediciones de las corrientes han mostrado hasta ahora pocas tendencias o cambios. Pero coincidieron en que estos resultados son alarmantes y aportan nuevas pruebas de que el punto de inflexión podría producirse antes de lo que se pensaba.

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La circulación AMOC es una maraña compleja de corrientes que funciona como una gigantesca cinta transportadora mundial. Traslada agua caliente desde los trópicos hacia el Atlántico norte, donde el agua se enfría, se vuelve más salada y se hunde en las profundidades del océano, antes de extenderse hacia el sur.

Desempeña un papel crucial en el sistema climático, ayudando a regular los patrones meteorológicos globales. Su colapso tendría enormes consecuencias, como inviernos mucho más extremos y subidas del nivel del mar que afectarían a partes de Europa y Estados Unidos, y un desplazamiento del monzón en los trópicos.

Los científicos llevan años advirtiendo de su inestabilidad a medida que se acelera la crisis climática, amenazando con alterar el equilibrio de temperatura y salinidad del que depende la fuerza de estas corrientes.

A medida que los océanos se calientan y el hielo se derrite, más agua dulce fluye hacia el océano y reduce la densidad del agua, haciéndola menos capaz de hundirse. Cuando las aguas se vuelven demasiado dulces, demasiado cálidas o ambas cosas, la cinta transportadora se detiene.

Y esto ya ocurrió en el pasado: hace más de 12.000 años, el rápido deshielo de los glaciares provocó la parada de la AMOC, lo que provocó enormes fluctuaciones de temperatura en el hemisferio norte, de 10 a 15 grados Celsius en una década.

Un colapaso “afectaría a todos los habitantes del planeta: es así de grande e importante”, afirmó Peter de Menocal, presidente de la Institución Oceanográfica Woods Hole, que no participó en el estudio.

Un informe de 2019 del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático de la ONU (IPCC, por sus siglas en inglés) predijo que la AMOC se debilitaría a lo largo de este siglo, pero que su colapso total antes del 2100 era poco probable.

Este nuevo estudio llega a una conclusión mucho más alarmante.

Dado que la AMOC solo ha sido monitoreada de manera continua desde 2004, los autores del estudio recurrieron a un conjunto de datos mucho mayor, que pudiera mostrar cómo se comportaban las corrientes en un periodo sin cambio climático de origen humano.

“Necesitábamos retroceder en el tiempo”, afirma Peter Ditlevsen, catedrático de Física del Clima de la Universidad de Copenhague y uno de los autores del informe. Los científicos analizaron las temperaturas de la superficie del mar en el Atlántico Norte, en una zona al sur de Groenlandia, durante un periodo de 150 años, entre 1870 y 2020.

Esta parte del océano se calienta por el agua transportada al norte desde los trópicos por la AMOC, dijo Ditlevsen, “así que si se enfría es porque la AMOC se está debilitando”. A continuación, los autores restaron los efectos del calentamiento global provocado por el ser humano en la temperatura del agua para comprender cómo estaban cambiando las corrientes.

Encontraron “señales de alerta temprana” de cambios críticos en la AMOC, lo que les llevó a predecir “con alta confianza” que podría apagarse o colapsar ya en 2025 y no más tarde de 2095. El punto más probable de colapso se sitúa entre 2039 y 2070, según Ditlevsen.

“Es realmente aterrador”, declaró a CNN. “Esto no es algo que se pondría a la ligera en los estudios”, dijo y añadió que “estamos muy seguros de que este es un resultado robusto”.

Un iceberg flota en Flatrock Cove, Terranova, Canadá. El calentamiento de los océanos y el deshielo amenazan con desestabilizar un sistema crucial de corrientes oceánicas en el Atlántico. Crédito: Drew Angerer/Getty Images

De Menocal dijo que los resultados del estudio eran “a la vez sorprendentes y alarmantes”.

Hace tiempo que está claro que la AMOC se debilitará en las próximas décadas, dijo a CNN. En 2021, un estudio reveló que la AMOC mostraba signos de inestabilidad debido al cambio climático.

Pero hasta ahora no teníamos un marco temporal.

Una circulación oceánica crucial muestra signos de inestabilidad. Su colapso tendría repercusiones graves en el clima

El nuevo estudio “proporciona un análisis novedoso que se centra en cuándo se producirá el punto de inflexión de la AMOC”, dijo de Menocal, y la predicción del estudio de que el colapso se producirá alrededor de 2050 “es alarmantemente pronto dado el impacto perturbador a nivel mundial de tal evento”. Aunque, añadió, es importante señalar que todavía no hay pruebas observacionales de que la AMOC esté colapsando.

Stefan Rahmstorf, profesor de Física de los Océanos de la Universidad de Potsdam, Alemania, que tampoco participó en el estudio, afirmó que este análisis contribuye a reforzar las investigaciones anteriores.

“Todavía existe una gran incertidumbre sobre dónde está el punto de inflexión de la AMOC, pero el nuevo estudio se suma a la evidencia de que está mucho más cerca de lo que pensábamos hace apenas unos años”, dijo a CNN. “La evidencia científica ahora es que ni siquiera podemos descartar cruzar un punto de inflexión ya en la próxima década o dos”.

El informe reclama medidas rápidas y eficaces para reducir a cero la contaminación que calienta el planeta, disminuir la temperatura global y frenar el deshielo en el Ártico.

“El punto clave de este estudio es que no tenemos mucho tiempo para hacerlo”, dijo de Menocal. “Y lo que está en juego es mucho más importante”.

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