El PP pacta con Vox gobernar la Diputación de Toledo, donde el PSOE fue el partido más votado

El PP ha incumplido de nuevo el principio de que gobierne la lista más votada, mientras Alberto Núñez Feijóo continúa a la búsqueda de los apoyos necesarios para, en el caso de que Felipe VI le proponga tras la ronda de consultas con los partidos políticos, no protagonizar una investidura fallida. Los populares y Vox han alcanzado un acuerdo para la formación de un Gobierno de coalición “sólido, estable y duradero” en la Diputación Provincial de Toledo, en la que el PSOE fue la primera fuerza. La derecha defiende que el pacto “garantiza la voluntad de cambio que los ciudadanos han expresado en las urnas” al mismo tiempo que exige a los socialistas que faciliten la investidura de Feijóo. Una máxima que el PP no ha respetado en Extremadura –Guillermo Fernández Vara ganó los comicios, pero María Guardiola fue investida tras aceptar cogobernar con Vox–, en Canarias –Fernando Clavijo (Coalición Canaria), segundo el 28-M, preside el Gobierno autonómico con el PP, que fue tercero–, lo mismo que en 50 ciudades, entre las que se encuentran capitales de provincia como Valladolid y Burgos o localidades como Alcalá de Henares y Elche.

El vicepresidente de Castilla-La Mancha, José Luis Martínez Guijarro, ha cargado contra Feijóo por su “hipocresía” al pedir gobernar tras ganar las elecciones generales del 23 de julio, aunque no le den los números para conseguir una mayoría parlamentaria, y saltarse esta misma regla cuando perjudica al PP. “Dice una cosa y hace la contraria; está perdiendo a raudales su credibilidad”, ha manifestado el número dos del Ejecutivo de Emiliano García-Page. El PSOE pierde ocho años después el control de la Diputación tras imponerse en las urnas con 149.537 votos (40,73%), que no le sirvió para firmar la mayoría absoluta. Los socialistas obtuvieron 13 diputados, los mismos que el PP. El desempate lo rompe Vox, que logró un escaño.

Tras el 23-J, Feijóo ha llegado a definir al PSOE como “un partido de Estado”, aparcando por unas horas el antisanchismo y planteando un pacto con el PSOE como única vía para su investidura. García-Page ya propuso sin éxito al PP, antes de que se constituyesen los ayuntamientos el pasado 17 de junio, que gobernase el partido más votado en seis de las siete mayores urbes en Castilla-La Mancha. Los populares rechazaron la propuesta, que afectaba a tres ciudades con mayoría socialista (Toledo, Guadalajara y Talavera) y a otras tres (Albacete, Ciudad Real y Puertollano) en los que el partido de Feijóo fue primero. La fuerza institucional de Vox se habría reducido con esta fórmula y el PSOE se habría asegurado tres alcaldías en las que se quedó a un concejal de la mayoría absoluta en solitario o con otros socios progresistas.

El cambio en la Diputación de Toledo se produce un día después de que Vox llegase a apelar a “votos de “socialistas buenos”, es decir, de diputados del PSOE tránsfugas, para permitir la investidura de Feijóo. “Están buscando transfuguismo, están pensando que puede haber golpes de mano, tamayazos; eso sinceramente no es tener muy claro en qué consiste la democracia”, ha criticado García-Page en Asturias, adonde ha acudido a la toma de posesión de Adrián Barbón como presidente del Principado.

El presidente de Castilla-La Mancha es “partidario de que haya el mayor grado posible de acuerdos entre los grandes partidos en las cuestiones de país, en las cuestiones de Estado, pero eso no significa formar gobierno conjuntamente ni grandes coaliciones. Eso no ha funcionado nunca y creo que sea lo que esté votando la ciudadanía española”, ha sentenciado sobre las presiones desde la derecha para que Feijóo sea investido con la aquiescencia del PSOE.

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