Empleo histórico

La Encuesta de Población Activa (EPA) del segundo trimestre del año muestra una fortaleza inédita al registrar un crecimiento del empleo de más de 610.000 personas y un descenso del paro de más de 365.000. Se trata de cifras mejores de lo esperado con las que España habría superado ya los 21 millones de personas ocupadas y rebajado su nivel de desempleo claramente por debajo de 2,8 millones de parados, con una tasa del 11,6%, la menor en 15 años. El empleo crece en todas las comunidades autónomas, con una evolución muy positiva de los trabajadores con contratos indefinidos y con un fuerte descenso del desempleo juvenil, que alcanza también mínimos de la década. Se trata de datos muy positivos que refuerzan la tendencia ya señalada por otros indicadores como la afiliación a la Seguridad Social y el paro registrado, que han evolucionado favorablemente en lo que llevamos de año. Pero ni los mejores datos de afiliación ni la menor tasa de paro permitían augurar esta aceleración en la creación de empleo, que se sitúa en términos de máximos históricos. El segundo trimestre, tradicionalmente positivo para la creación de empleo, ha despuntado en 2023 con cifras que superan con mucho las de otros periodos similares de los últimos años. El resultado es que, contra todo pronóstico, la tasa interanual de creación de empleo se ha acelerado en este segundo semestre, aun sin lograr los excepcionales datos de los últimos años, pero mostrando una solidez inusitada.

Por sectores, el único punto oscuro de la EPA se sitúa en la caída del empleo industrial —64.000 trabajadores menos— que se ve compensado por el crecimiento en servicios y agricultura. Todo el crecimiento del empleo se produce en el sector privado, que compensa con creces la ligera caída del sector público —6.200 personas menos— y se mantiene, durante 2023, como principal motor de creación de empleo. Los datos apuntan a un segundo trimestre mejor de lo esperado y el Fondo Monetario Internacional ha confirmado que España crecerá un 2,5% durante 2023, triplicando la tasa de crecimiento de nuestros socios europeos. Con los datos de crecimiento del PIB y la probable revisión de los datos de 2022 en septiembre, tendremos una visión más precisa de la resiliencia que está mostrando la economía española frente a la crisis de la guerra en Ucrania y a la desaceleración provocada por la subida de tipos de interés, que el BCE volvió a incrementar el jueves hasta el 4,25% para alcanzar su máximo histórico.

Siendo un escenario claramente satisfactorio, conviene no dejarse llevar por el triunfalismo. Las incertidumbres del contexto global, pese a la mejoría, siguen siendo altas. Es aconsejable mantener la prudencia, aun en el reconocimiento inequívoco de que España está sobrellevando la compleja situación económica mundial con mejores resultados de los inicialmente esperables.

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