Estimado Carles

Estimado Carles: aquí por la presente bien, espero que tú también y que no estés cansado de mejillones, patatas fritas y mal tiempo. Ha habido problemas y soy el primero en lamentarlo, pero confío en tu apoyo para detener al bloque involucionista. Los riesgos son grandes, pero sobre todo para vosotros. No será necesario que te recuerde que el bloque nacionalista catalán ha perdido 700.000 votos, que ya no gobernáis la Generalitat, que no habéis obtenido la Alcaldía de Barcelona y que tú llevas casi seis años en Waterloo, más perdido que un tal Fabrizio del que me habló un speechwriter. Y el adversario, quieras que no, ahí está. En Baleares, la derecha y la extrema derecha han llegado a un acuerdo que implica que la Administración local deberá responder en castellano al ciudadano si este se dirige al Consistorio en esa lengua. Estoy seguro de que no quieres ser cómplice de semejante atropello. Y también de que te preocupa la extrema derecha antieuropea y xenófoba: los conoces bien porque te conoces a ti mismo y conoces a tus aliados, como el Vlaams Belang. Entiendo que haya cierto resquemor, pero ya cantaba Jacques Brel (belga, por cierto) que hay que olvidarlo todo, los malentendidos y el tiempo perdido. Naturalmente, diré que no puedo satisfacer tus exigencias, pero ¿acaso vas a fiarte de mi palabra? Esquerra pedía amnistía, y dije que era imposible, pero di indultos, derogué la sedición y rebajé la malversación: eso, dijo más de uno, era una amnistía a plazos. Hay libros sobre la vida sexual del monstruo del lago Ness o estudios del Instituto Nova Historia más fiables que el informe del Catalangate, pero cambiamos a la directora del CNI. Si ERC, que son unos pagafantas, han logrado eso, ¿qué no conseguirás tú, estadista heredero de Carlomagno? En la campaña salieron artículos en Politico que defendían nuestras posiciones, como en el procés. Siempre decíais que España es una anomalía y ahí nos tienes negociando con un prófugo: es como para sentirse orgulloso. El primer tema será la financiación. Es verdad que Borrell y Llorach demostraron que los argumentos económicos que empleabais para promover la independencia eran falsos y que hay comunidades peor financiadas, pero renunciar a un argumento solo porque es falso muestra una intransigencia pueril. Que los ricos paguen más que los pobres se corresponde con el principio de la redistribución, pero tampoco vamos a enrocarnos en maximalismos: no será por falta de sofistas. A la espera de tu respuesta, te mando un abrazo.

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