El presidente del PNV traslada a Feijóo que ni siquiera abrirá negociaciones para su investidura

Ante la plana mayor del PP, reunida el día después de las elecciones generales de su victoria más amarga, Alberto Núñez Feijóo ha entonado en la tarde de este lunes el primer mea culpa. “Con la misma intensidad con la que fallaron las encuestas, no hemos alcanzado las expectativas”, ha expresado el líder del PP, excusándose en que los sondeos ―no todos, salvo el CIS y el de 40dB. para EL PAÍS y la SER― decían que la derecha iba a sumar con holgura para desalojar a Pedro Sánchez del poder. Feijóo se ha justificado por haber elevado demasiado el listón para el PP ―él mismo no descartaba en privado hace solo una semana conseguir en solitario una mayoría absoluta―, ante las críticas internas que empiezan a escucharse sobre que, al hacerlo, pudo provocar un exceso de confianza en la derecha. En su discurso ante la junta directiva nacional, el candidato del PP también ha insistido en que va a tratar de formar Gobierno, pese a que tanto Vox como el PNV han descartado la fórmula de gobernabilidad que él propone. El presidente de la formación vasca ha telefoneado esta misma noche a Feijóo para comunicarle que su partido descarta siquiera iniciar negociaciones para su investidura.

Andoni Ortuzar, presidente del Euzkadi Buru Batzar, ha llamado al líder del PP en la noche de este lunes después de que este le hubiera enviado previamente un mensaje para entablar una conversación. En la llamada, Ortuzar ha trasladado a Feijóo “la negativa de EAJ-PNV a iniciar conversaciones de cara a facilitar su investidura como presidente del Gobierno español”, ha informado el partido vasco en un comunicado. Los peneuvistas han acordado esa decisión “en la reunión que el EBB ha mantenido este mediodía”.

Con su negativa, el PNV ciega la vía de una investidura de Feijóo que no pase por que se abstenga el PSOE, una posibilidad que se antoja muy complicada porque Pedro Sánchez compareció la noche electoral celebrando el resultado electoral y existe una suma alternativa de los socialistas con Sumar y todos los partidos independentistas para impedir que la derecha llegue al poder. Hasta el portazo de los peneuvistas, los populares afirmaban que iban a intentar una fórmula de gobernabilidad con el partido vasco, Vox, Coalición Canaria y UPN, ya que todos juntos suman 176 escaños, la mayoría absoluta. Sin embargo, tanto el PNV como la extrema derecha ya habían advertido desde esta mañana de su incompatibilidad en una misma ecuación.

Feijóo ha contado a la cúpula popular que esta mañana ha contactado con estos cuatro partidos y con el PSOE para tratar de formar Gobierno, ya que reivindica su “deber” de presentarse a una investidura por haber sido la primera fuerza, con 136 escaños. Según el líder popular, con Pedro Sánchez se ha emplazado a volver a hablar cuando se conozca el escrutinio del voto de los residentes en el exterior, previsto para este fin de semana. Feijóo ha afirmado, demás, que UPN, con un escaño, le ha dado su apoyo, y que con Coalición Canaria ” se ha abierto camino”. Sin embargo, la diputada de ese partido Ana Oramas ha descartado de forma tajante esta tarde en Cuatro apoyar la “investidura fantasma” de Feijóo. “No tiene ninguna posibilidad de convertirse en presidente”, ha remachado. Tampoco Vox ha allanado el camino del líder del PP, sino todo lo contrario. “No puede haber un voto patriótico con un partido separatista: es imposible”, ha enfatizado Ignacio Garriga, secretario general de Vox, en referencia al PNV.

Aunque las posibilidades de una investidura viable de Feijóo se presentan remotas, el líder del PP ha insistido en que va a intentarlo. “No podemos permitir que los españoles queden atrapados ni en bloques ni bloqueos, ni permitir que nuestro país se balcanice”, ha afirmado con gravedad. “Mi deber es liderar las conversaciones para formar un Gobierno en España”. En su equipo han reconocido después que hay “muy pocas” posibilidades de que prospere su investidura.

Feijóo ha movido ficha rápido, pese a su insuficiente victoria, que Isabel Díaz Ayuso ha resumido gráficamente a su llegada a la reunión de la junta directiva. “No estamos para fiestas”, ha enfatizado la presidenta de Madrid. A pesar de ello, los barones han cerrado filas en torno al líder, aunque Ayuso no ha sonado muy convincente. ¿Está en entredicho el liderazgo de Feijóo?, le han preguntado los periodistas a la entrada. “No creo”, ha contestado lacónica. Después, la líder madrileña sí ha dado su apoyo a Feijóo para repetir como candidato a la presidencia del Gobierno en caso de que se repitieran las elecciones. Lo mismo que Juan Manuel Moreno Bonilla, presidente de Andalucía y el otro barón de mayor peso en el partido.

La dirección del PP sigue en estado de shock. Los populares se han despertado este lunes sin terminar de creerse todavía la pesadilla de la victoria más amarga, un triunfo insuficiente en las elecciones generales que deja a Feijóo con escasísimas opciones de convertirse en presidente del Gobierno.

La dirección del PP ha agitado este lunes la idea del bloqueo y de repetición de las elecciones. “O se consigue materializar una investidura de Feijóo, o se va a un bloqueo y una repetición electoral”, ha subrayado a primera hora la secretaria general, Cuca Gamarra. Feijóo pretende ir a una investidura, y la única opción que le queda es que el PSOE le permita gobernar. El líder popular va a ofrecer a los socialistas pactar “cuatro o cinco retos” de país a cambio de que se abstengan, según ha avanzado el portavoz de campaña del PP, Borja Sémper, obviando que el PP ha tenido como lema de campaña y programa electoral la “derogación del sanchismo”.

El siguiente movimiento de Feijóo, por tanto, va a consistir en hablar con Pedro Sánchez para tratar de convencerlo de que se abstenga en su investidura. El líder del PP y el del PSOE ya se intercambiaron anoche los primeros mensajes, en los que Sánchez no felicitó a Feijóo por su victoria como primera fuerza, según se queja el PP. A pesar de ello, y de que el presidente socialista compareció anoche con ánimo de triunfo porque tiene una posibilidad de suma parlamentaria para revalidar su Gobierno, los populares siguen pretendiendo que el PSOE los deje gobernar a ellos. El PP plantea ahora a los socialistas una especie de abstención condicionada, a cambio de pactar varios asuntos de Estado, aunque no aclaran cómo sería eso posible cuando su programa electoral plantea la derogación o contrarreforma de la mayoría de las leyes del Ejecutivo de coalición progresista.

El portavoz de campaña, Borja Sémper, ha argumentado que para que la gobernabilidad no dependa de partidos independentistas, lo mejor es un pacto entre los dos grandes partidos, pero con Feijóo como presidente. “Tenemos que replantearnos las dinámicas”, ha expresado Sémper en RNE. “Al primero que va a llamar Feijóo es al PSOE, y le va a plantear: ¿está usted de acuerdo en buscar fórmulas alternativas que permitan que la gobernabilidad no dependa de partidos que se quieran ir de España?”. El portavoz ha planteado un pacto con los socialistas, no para una gran coalición, ha especificado, pero sí para algo parecido a un pacto de legislatura. “Si podemos identificar cuatro o cinco retos que tenemos por delante, tenemos margen para que el PSOE y el PP podamos ponernos de acuerdo”, ha propuesto, consciente, al mismo tiempo, de que promover esta opción con el resultado de anoche “es casi bisoño”.

El problema del PP es que ese mismo argumento de evitar que la gobernabilidad dependa de los independentistas se le puede también volver en contra, como un bumerán. En RNE, el periodista Íñigo Alfonso ha preguntado al portavoz si entonces el PP estaría dispuesto a abstenerse en una investidura de Sánchez para que los secesionistas no entren en la ecuación. “Ese escenario ahora no es planteable, sino que el ganador inicia una ronda de conversaciones”, ha contestado Sémper. Con todo, en el PP admiten que “España es una monarquía parlamentaria y hay que conformar mayorías”, como ha reconocido Cuca Gamarra en Telecinco, consciente también de que “el escenario es muy complejo”. Algunas piezas se han movido rápido. Solo un día después de las elecciones, Feijóo se ha quedado con una única posibilidad de llegar a La Moncloa: que se lo permita su principal rival y antagonista ideológico, el PSOE.

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