Robos y actos de vandalismo en varios puntos de Argentina agitan la campaña presidencial

(CNN Español) — Una serie de actos de vandalismo y robos a supermercados y negocios, ocurridos en distintos puntos del país desde el fin de semana, suma incertidumbre y enrarece el clima de una Argentina en crisis por la alta inflación, luego de las elecciones primarias del 13 de agosto y de la devaluación de un 20 por ciento de su moneda al día siguiente.

Las autoridades, que ordenaron la detención de 94 personas, aseguran que se trata de grupos que tienen el objetivo de “generar conflicto” de cara a las próximas elecciones presidenciales de octubre. El ministro de Seguridad, Aníbal Fernández, dijo ante periodistas que “no es una casualidad. Acá había una vocación de generar alguna suerte de conflicto y nosotros tratamos de impedirlo”. Sin embargo, agregó que “todavía” no tenían “datos fidedignos” para señalar responsables.

Los primeros asaltos e intentos de robos planificados se dieron durante el fin de semana en las provincias de Mendoza, Córdoba y Neuquén. Pero las alertas se encendieron cuando hechos similares comenzaron a reportarse el martes en los alrededores de la capital, en algunos de los barrios más pobres del llamado conurbano o Gran Buenos Aires.

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En localidades como José C. Paz, según dijo en entrevista con TN la jueza de garantías interviniente Gabriela Persichini, unas 100 personas asaltaron un supermercado, y en Moreno hubo robos en un supermercado y en un local de ropa. En otros barrios también hubo corridas, pero las autoridades no constataron que se hayan consumado este tipo de robos.

Sin embargo, lo que alienta las suspicacias es que, en paralelo, a través de las redes sociales, se viralizaron videos de supuestos hechos similares que resultaron ser falsos.

En ese sentido, el ministro de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires, Sergio Berni, dijo que le pareció “llamativo” que en los medios y otros espacios se hablara del tema durante el día, cuando todavía no se habían registrado incidentes.

También el gobernador de la Provincia de Mendoza, Rodolfo Suárez, que pertenece a la coalición opositora Juntos por el Cambio, se refirió a la circulación de información falsa y confirmó que la policía local había frustrado intentos de desbordamiento en algunas zonas.

Por su parte, el gobierno de la Provincia de Córdoba difundió un mensaje en Twitter donde afirmó que hubo reuniones con cámaras comerciales para garantizar la seguridad de la comunidad debido a los falsos rumores que circulaban en WhatsApp y otras redes sociales.

En la provincia de Buenos Aires, los intendentes del conurbano también reaccionaron. La municipalidad de Tres de Febrero dijo en un comunicado que se registraron intentos de vandalismo en comercios, pero que fueron controlados por las fuerzas provinciales especiales.

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En Morón, en el oeste del Gran Buenos Aires, el intendente Lucas Ghi dijo que se comunicaron con los comerciantes del municipio para evitar que se difundan temores, pero agregó que la policía no detectó situaciones sospechosas en las calles.

Impacto político

Toda esta situación, tan sensible a la memoria de los argentinos, rápidamente se metió en la agenda política del país, que viene sacudida por el resultado de las primarias del 13 de agosto, donde el economista Javier Milei, el candidato libertario que se define a sí mismo como el representante de la “anticasta política”, fue el más votado.

Así se han desatado una serie de cruces entre representantes del gobierno y de sectores de la oposición, que se señalaron mutuamente por presuntas responsabilidades, acusaciones sobre las que no han presentado pruebas ni tampoco han sido comprobadas por la Justicia hasta ahora.

La vocera del gobierno de Alberto Fernández, Gabriela Cerruti, acusó directamente, también sin presentar pruebas, a La Libertad Avanza, el partido de Milei, de estar detrás de una serie de rumores que circulan en las redes sociales sobre supuestos ataques a comercios. “Esto es una operación que tiene como objetivo generar desestabilización e incertidumbre”, afirmó Cerruti, y tras ello dos dirigentes del partido de Milei presentaron una demanda contra ella.

Cerruti presentó sus dichos como una respuesta a un tuit de Milei en el que este comparaba la situación actual con los saqueos de 2001, pero sin tener en cuenta que en ese entonces la situación fue mucho más masiva y que muchas condiciones en el país eran distintas de las actuales.

CNN se comunicó con el equipo de Milei, pero todavía no obtuvo comentarios al respecto.

El miércoles la vocera presidencial insistió con su tesis y sumó a sus acusaciones a Patricia Bullrich, nuevamente, sin presentar pruebas, luego de que la candidata presidencial de Juntos por el Cambio cuestionara el mensaje de Cerruti e insistiera en su llamado a mano dura contra la inseguridad y hasta sugiriera dictar el estado de sitio, una medida extraordinaria que suspende las garantías constitucionales en caso de conmoción interna o ataque extranjero.

“Si se pierde total y absolutamente el control y el gobierno tiene que llamar a pedir estado de sitio, lo tiene que hacer”, afirmó en una entrevista con el canal de noticias TN.

La última vez que hubo un estado de sitio en Argentina fue a fines de diciembre de 2001, en medio de la crisis desatada luego del llamado “corralito”, que restringía el retiro de divisas de los bancos y de los numerosos saqueos en distintos puntos del país.

Sin embargo, la situación actual dista mucho de la de aquel entonces. Los actos vandálicos de ahora no fueron masivos y parecen haberse controlado a las pocas horas, algo completamente distinto a los que sucedió casi 22 años atrás.

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