Feijóo afronta su primer problema interno con el PP catalán a cuenta del diálogo con Junts

Alberto Núñez Feijóo, presidente del PP, se presentará al debate de investidura los próximos 26 y 27 de septiembre y ha decidido incluir en la ronda de conversaciones a Junts per Catalunya para exponerle su plan de gobierno. Los populares saben que es casi imposible que puedan alcanzar los cuatro votos que les faltan para alcanzar los 176 escaños pero van a hablar con todos los grupos salvo Bildu. La decisión ha contribuido a enrarecer aún más la delicada relación entre Feijóo y Alejandro Fernández, presidente del PP catalán, que ha vuelto a mostrar su absoluto rechazo a dialogar con el grupo del partido de Carles Puigdemont, el expresident prófugo en Bélgica. Este es el primer conflicto territorial de calado de Feijóo desde que asumió la presidencia del PP.

La dirección del PP trató este lunes de restar importancia a la discrepancia de Fernández con el argumento de que el partido “no es una secta”, y por tanto, “puede haber matices y tuits”. No ocultó su desconcierto subrayando, además, que ha quedado meridianamente claro que bajo ningún concepto Feijóo va a aceptar ningún “chantaje” ni a aceptar el referéndum o una amnistía. Fuentes de la cúpula popular reconocen en privado su malestar con Fernández, quien, aseguran estas fuentes, no se había quejado a la dirección sobre las conversaciones con Junts antes de criticarlo en las redes sociales. Y apuntan que creen que el líder del PP catalán está tratando de liderar una corriente interna crítica con cualquier acercamiento a los partidos independentistas para cuando se celebre el congreso del partido en Cataluña —aún sin fecha— en el que se da por hecho que Génova promoverá un relevo en el liderazgo.

Tras la ronda de consultas del Rey, el PP decidió dar un giro a su estrategia al aceptar por primera vez a Junts como interlocutor. La estrategia fue bendecida por la mayoría de sus barones, que arroparon este domingo a Feijóo en la presentación del curso en Pontevedra. Fernández discrepó y no viajó a Galicia. “Se avecinan movimientos (y fotos) que van a destruir la reputación de quien los impulse. Porque no hay nada más valioso que ser coherente con tu pasado, tus principios y tus opiniones”, afirmó el viernes el también diputado catalán. Y este domingo reiteró: “Junts sí es mi rival, un partido cuya tesis esencial es que España es una dictadura dirigida por un Rey fascista, con el que se niegan a hablar. Que alguien me diga de qué hay que hablar con ellos…”.

No es la primera vez que Fernández discrepa con la dirección nacional de Feijóo. Y tampoco es habitual que se aireen esas discrepancias en el PP catalán, que históricamente profesa una absoluta obediencia a Génova. En junio, la dirección apostó justo después de las elecciones municipales por Nacho Martín Blanco, que fue portavoz de Ciudadanos, para liderar el 23-J la lista por Barcelona. Poco después, propuso a Fernández encabezar la lista por Tarragona. “Me quedo en Cataluña (…) Yo no caeré en semejante error (…) Yo no os voy a abandonar”, dijo Fernández recordando que fue muy crítico con los políticos constitucionalistas que optaron por dejar Cataluña y dar el salto a la política española. Fernández es de Tarragona y empezó su carrera política como concejal y teniente de alcalde de esa ciudad.

La discrepancia se ha producido justo después de que el Partido Popular haya salido del túnel y dejado atrás una década horribilis. En las elecciones generales fue la tercera fuerza con más votos tras el PSC y los comunes y por delante de Junts y ERC. En las municipales y de la mano de Xavier García Albiol, arrasó en Badalona, conquistó la alcaldía de Castelldefels, retuvo la de Pontons y logró la de Monistrol. Ninguno de estos dirigentes al alza se ha alineado con Fernández. Solo el diputado Dani Serrano, su mano derecha, le ha apoyado con otro mensaje en la red anticipando que lo relevante no serán las concesiones que se puedan dar a Junts sino que se “blanquee” a quien no se arrepiente de ello y que califica a España de “dictadura con un rey fascista”.

Martín Blanco ha mostrado comprensión con Fernández por el escepticismo que le suscita Junts pero ha defendido la necesidad de dialogar también con ese grupo por una “exigencia institucional” y dar consistencia a la investidura y porque se debe poder hablar de las “necesidades materiales” de los catalanes con temas sobre fiscalidad o educación, por ejemplo. Fernández fue elegido en 2018 presidente provincial y ahora mismo es una incógnita cuando se celebrará el congreso regional aunque es probable que no se convoque hasta después de se resuelva la investidura o una eventual repetición electoral.

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