Feijóo dilata y amplia las negociaciones para su sesión de investidura

La investidura de Alberto Núñez Feijóo se va a cocer a fuego lento. “No hay ninguna prisa”, reconocen en el cuartel general del PP. El líder del PP tiene que llenar de contenido político casi un mes entero hasta la celebración de su investidura, el 26 y el 27 de septiembre, que salvo sorpresa decaerá. Esas cuatro semanas pueden hacerse largas si, desde el comienzo, Feijóo constata que no tiene apoyos, así que la táctica es dilatar todo lo posible las negociaciones. El primer movimiento que ha hecho el PP es pedir una reunión de Feijóo y Pedro Sánchez, que el presidente en funciones y líder socialista ha aceptado, y que ocupará la primera fase de la negociación, aunque nadie espera nada de ese encuentro ni en el PSOE ni en el PP. Después, vendrá la ronda de contactos con los partidos, para la que todavía no hay fecha ni primera cita. Y Feijóo ha sumado a su plan, además, otra ronda de conversaciones con todos los presidentes autonómicos, pese a que estos no tienen ningún papel en la votación.

Feijóo ha definido dos vías para las conversaciones destinadas a negociar su investidura. Una la liderará él mismo, y de momento solo tiene en agenda reunirse con Sánchez (a falta de concretar la fecha). La otra la llevará el grupo parlamentario popular en el Congreso, en quien va a descargar la negociación con el resto de grupos representados en la Cámara Baja, salvo EH Bildu, al que el PP excluye como interlocutor. Esta fórmula permite a Feijóo esquivar la incómoda foto con Junts, que le está provocando tensiones internas con el PP de Cataluña y que provoca reticencias en una parte de la derecha. Para ninguna reunión hay todavía fecha: al PP no le urge tener ya un calendario cerrado porque lo más probable es que ninguna de esas conversaciones llegue a buen puerto.

El PP ha abierto además sus contactos a todos los presidentes autonómicos, “para conocer sus requerimientos y necesidades”, expresó ayer el portavoz de la ejecutiva, Borja Sémper, que precisó que el presidente de Cataluña, Pere Aragonés, de ERC, también estará incluido. Fuentes populares no aclaran de momento si será Feijóo quien hable con todos los presidentes ―la mayoría, once de 17, son del PP, además los presidentes de las ciudades autonómas de Ceuta y Melilla― ni tampoco el formato de la ronda, pero en el PP no hablan de reuniones, sino simplemente de “contactos”. Las conversaciones con los barones territoriales, que no tienen ni voz ni voto en una investidura, están ideadas para llenar de contenido cuatro largas semanas.

En la negociación, Feijóo ha dado prioridad a la reunión con Sánchez. El PP defiende ahora “explorar fórmulas para dar estabilidad al país” con el PSOE, después de haber pivotado su campaña para las generales en la propuesta de “derogar el sanchismo”. Los populares saben, no obstante, que no hay nada que hacer con el PSOE, pero su intención es trasladar toda la presión que puedan a los socialistas, a quienes creen que puede desgastar este proceso de investidura de Feijóo.

El mayor riesgo para Feijóo es la negociación con Junts, que en Génova defienden sin ambages. Fuentes de la dirección popular explican que con las conversaciones con el partido independentista liderado por el expresident Carles Puigdemont buscan, en primer lugar, “hacer política”. Esto es, explorar qué posibilidades hay de que esta formación, que solo tendría que abstenerse en la investidura de Feijóo, pudiera considerarlo por un interés estratégico. El PP pretende explicar a Junts que lograría más protagonismo y capacidad política con un Gobierno de Feijóo que con uno de Sánchez, porque en el caso del Ejecutivo progresista, sostienen los populares, al aparecer ERC también en la ecuación, los republicanos terminan capitalizando el resultado de las negociaciones. En cambio, argumentan, ERC quedaría fuera con Feijóo y Junts podría tener la sartén por el mango.

La dirección popular insiste en que Feijóo no concedería en ningún caso a Junts una ley de amnistía ni ningún otro tipo de alivio penal a los implicados en el procés que todavía tienen juicios pendientes, como rechazó de forma “rotunda y contundente” el portavoz de la ejecutiva, Borja Sémper, en rueda de prensa en Génova este lunes. El PP votó ayer también en la Mesa del Congreso en contra de que Junts y ERC formen grupo propio gracias a la cesión de diputados del PSOE y de Sumar, mientras en el Senado, donde la decisión es solo suya porque controla la Mesa, ha pedido primero un informe a los letrados.

Pero las conversaciones con Junts también tienen otro objetivo para Feijóo, reconocen en Génova, que es “encarecer el precio” del partido de Pugidemont a Sánchez. El propósito, en última instancia, si la investidura del líder del PP fracasa, como es lo más probable, es apuntalar el relato de que Sánchez se convierte en presidente por “ceder lo que no cedió Feijóo”, explican en el PP. Ese relato se va a cocer a fuego lento.

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