Ni Urkullu ni Aragonès se reunirán con Feijóo para hablar de su investidura

La ronda de contactos de Alberto Núñez Feijóo para su investidura empieza a resquebrajarse. El líder del PP está tratando de romper el techo de 172 votos (PP, Vox, UPN y Coalición Canaria) con los que cuenta para su investidura del 26 y 27 de septiembre, pero está recibiendo duros reveses antes incluso de comenzar las reuniones. Los presidentes del País Vasco, Íñigo Urkullu (PNV), y Cataluña, Pere Aragonés (ERC), rechazaron este martes participar en las conversaciones que ha promovido el PP con todos los mandatarios autonómicos previas a la investidura de Feijóo. Al portazo de los nacionalistas se une el de al menos dos de los tres presidentes socialistas, el asturiano Adrián Barbón y la navarra María Chivite. El tercero, Emiliano García-Page, aún no se pronuncia, pero fuentes de su entorno reiteran que el “único interlocutor” válido en todo lo que respecta a la investidura es Pedro Sánchez. Feijóo tendrá que conformarse por tanto con hablar con los 11 barones de su propio partido y con el canario Fernando Clavijo, de Coalición Canaria, que gobierna con el PP y que sí le recibirá. El desaire más duro es el del PNV, que sigue levantando un muro ante el PP. Con todo, la dirección popular no tira la toalla con el partido nacionalista vasco y medita si darle un trato preferente en la ronda de conversaciones con los grupos parlamentarios.

Los 11 presidentes autonómicos del PP son los únicos predispuestos junto a Fernando Clavijo (Coalición Canaria) a alimentar la estrategia de Génova de llenar de contenido político la agenda en las cuatro semanas que quedan hasta el debate de investidura. El PP ha promovido una ronda de contactos con los dirigentes territoriales antes de esa sesión “para conocer sus requerimientos y necesidades”, explicó el lunes el partido. Con ello logra alargar la escenificación de esa condición de presidenciable de Feijóo. El presidente de Canarias, que cogobierna el archipiélago con los populares, ha recibido la llamada de Feijóo y han quedado en verse sin concretar fecha y día, informa Guillermo Vega.

El golpe más duro lo ha propiciado de nuevo el PNV con un nuevo portazo al candidato del PP. Urkullu ha hablado esta mañana con Feijóo después de que este le pidiera la víspera, por mensaje telefónico, esa reunión, y le ha dicho que en su opinión, en este momento, la negociación corresponde “a los partidos políticos”, no a los gobiernos autonómicos. “La negociación, en su caso, para la conformación de mayorías, para la elección de presidente y su investidura, no corresponde a los presidentes de comunidades autónomas”, ha afirmado el lehendakari, antes de sugerir que no le importaría reunirse con el líder del PP pero una vez pasado el debate de finales de septiembre. “No hay nada que hablar”, ha zanjado, por su parte, la portavoz de la Generalitat, Patrícia Plaja, tras la reunión de la Generalitat catalana. “Aragonès no se reunirá con Feijóo ahora para hablar de nada”.

En Génova restan importancia a los portazos pero ponen especial cuidado en el mensaje sobre el PNV, con el que la dirección popular no quiere tirar la toalla pese a sus continuos desaires. Fuentes del equipo directo del líder popular valoran positivamente “que Feijóo y Urkullu hablaran en el día de hoy para conocer las necesidades de Euskadi”, y sostienen que en ningún caso habían dicho que fueran a promover reuniones presenciales con todos los presidentes, así que no se dan por desairados. Estas mismas fuentes defienden que son conscientes de que “el interlocutor para pedir los apoyos no es el presidente de la comunidad autónoma, sino los grupos parlamentarios”, y subrayan que no planificaron esta ronda previa a la investidura de Feijóo para recabar votos sino para conocer de primera mano las necesidades de los territorios.

Los populares están especialmente preocupados por la actitud del PNV, al que todavía quieren tratar de seducir porque tiene la llave de la investidura de Feijóo, ya que sus exigencias no son inasumibles para el PP, a diferencia de las de Junts. La dirección popular medita si debería darle un trato preferente al PNV en la ronda de contactos parlamentarios, que en principio liderará la portavoz en el Congreso, Cuca Gamarra, para que en el caso del partido vasco sí acuda en persona Feijóo. El problema de ese gesto es que pondría en evidencia que el líder del PP ha descargado los contactos parlamentarios en Gamarra para evitar la incómoda foto con Junts, que le está provocando tensiones internas y críticas en la derecha. De momento no hay nada decidido ni se ha cerrado el encuentro con el grupo parlamentario del PNV, según indican en Génova.

El PP matiza, por otra parte, que todavía no había contactado a Aragonés y que no estaba claro que fuera a hacerlo, aunque el lunes, cuando se anunció la ronda, no se dijo que se excluyera a ningún presidente. En Génova explican que no han decidido tampoco todavía si el resto de contactos se hará vía telefónica o con reuniones presenciales.

Quienes rechazan de plano la invitación son dos de los tres presidentes socialistas. La convocatoria “está fuera de lugar″ según el asturiano Barbón. “La investidura se obtiene exclusivamente con el voto de los diputados en el Congreso. Por tanto, esas reuniones no tienen recorrido y desde luego y con todo respeto, yo no me prestaré a ellas. El PP debe hablar con las representaciones de los partidos y en nuestro caso con la dirección federal del PSOE encabezada por Pedro Sánchez”, ha apostillado.

En la misma línea se pronuncian en el entorno de la presidenta de Navarra, donde se muestran sorprendidos con que Feijóo pretenda reunirse con Chivite. “No tenemos que tener ningún tipo de reunión, las cuestiones que tienen que ver con la formación de un Gobierno tendrán que tratarse con los órganos federales del PSOE”, zanjan fuentes de la dirección de los socialistas navarros. Y reprochan a Feijóo que “busque” un encuentro con la dirigente de la comunidad foral después de haber afirmado que Chivite gobierna con EH Bildu (en realidad, gobierna gracias a su abstención en la investidura, pero no tiene un pacto de Gobierno ni de investidura con los abertzales).

El presidente de Castilla-La Mancha, García-Page, volvió a cerrar el lunes la puerta a que los diputados nacionales del PSOE por esta comunidad rompan la disciplina de voto y apoyen la investidura de Feijóo. “A mí que no me pidan que haga de independentista castellanomanchego. Bastante problema tiene ya la gobernación de España como para que se tenga que basar en el transfuguismo o en el hecho de que alguien vote de manera distinta a lo que reclaman los votantes que le han puesto ahí”, dijo en la SER.

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