Sánchez y Feijóo hablarán de la investidura en una reunión abocada a ser un mero cruce de reproches

En La Moncloa nadie acaba de entender muy bien la estrategia del PP con el intento de investidura de Alberto Núñez Feijóo. El anuncio de que el líder de los populares, que había pedido tiempo para reunirse con todos los grupos, no asistirá personalmente a los encuentros con los portavoces de esos grupos y solo se verá con Pedro Sánchez ha generado una cierta sorna en el entorno del presidente. “La dimensión de la pérdida de tiempo a la que Feijóo va a someter al país durante semanas crece cada día”, dicen en el PSOE. Por eso Sánchez, que ha decidido aceptar el encuentro con el líder del PP, usará esa cita para dejar claro que, a su juicio, la investidura de Feijóo es imposible y que solo él está en condiciones de reunir 178 votos y ser presidente. “Por supuesto que estamos dispuestos a hablar con todos menos con Vox. Normalidad democrática”, resumen en La Moncloa.

Sánchez ha decidido no rechazar la cita porque sería inexplicable no acudir a un encuentro con el candidato al que el Rey ha propuesto y porque daría argumentos al PP, pero es casi imposible que salga ningún acuerdo de ahí, más bien al contrario. Se trata de dos rivales que están luchando por la investidura, que vienen de una campaña muy dura y que rompieron su diálogo hace casi un año después de que Feijóo se negara a seguir negociando la renovación del Consejo General del Poder Judicial cuando Sánchez le confirmó que iba a eliminar el delito de sedición del Código Penal. El encuentro aún no se ha cerrado y el presidente escuchará a Feijóo a ver qué pide, por tanto en La Moncloa no quieren adelantar acontecimientos, pero diversas fuentes asumen que será un cita tensa en la que ambos se lanzarán reproches.

Sánchez está especialmente molesto por los mensajes del PP hacia posibles tránsfugas socialistas, y exigirá a Feijóo que dé marcha atrás en esa estrategia. Pilar Alegría, portavoz de la dirección federal del PSOE y ministra de Educación en funciones, fue muy clara este lunes: “Lo primero que le diría a Feijóo es que se disculpara, antes de formular esa llamada a Pedro Sánchez, porque día sí y día también durante la campaña electoral y durante la pasada legislatura se ha estado insultando y faltando el respeto constantemente al PSOE. Y le pediría que rectificara esas llamadas continuas al transfuguismo. Yo no sé qué se cree Feijóo que es el PSOE, pero esto es una organización seria, de más de 140 años de historia, que se merece respeto”.

Además está el asunto del Poder Judicial, que sigue pendiente de resolver. Y por último el presidente quiere que la cita sirva para remarcar que no tiene ningún sentido que, después de ofrecer a los españoles como promesa central “derogar el sanchismo”, ahora pida a ayuda a Sánchez para la investidura. Por tanto, se mantendrán las formas, y habrá cita, pero Sánchez sigue concentrado en su propia investidura y en avanzar en las negociaciones con los partidos nacionalistas e independentistas que le pueden dar la mayoría, y considera una absoluta pérdida de tiempo el mes que va a dedicar Feijóo a confirmar que para el pleno del 26 y el 27 de septiembre solo tiene los votos del PP, UPN y Coalición Canaria: 172 escaños y ni uno más. “El PP lo va a pasar muy mal para llenar la agenda durante un mes entero con una investidura fantasma”, insisten fuentes del Gobierno. En el PSOE hay muchos dirigentes que creen que en realidad la gran apuesta de Feijóo no es su investidura, sino intentar por todos los medios torpedear la de Sánchez, subiendo el precio de nacionalistas e independentistas, para aumentar las posibilidades de una repetición electoral.

El PP sostiene por el contrario que en ese encuentro Feijóo planteará a Sánchez “explorar fórmulas para dar estabilidad al país”, según el portavoz del PP, Borja Sémper. No detalló qué posibilidades contempla el líder popular. “Creemos que el PP y el PSOE tenemos una responsabilidad de buscar la estabilidad y la gobernabilidad del país”, ha apuntado Sémper, que cree que el encuentro entre Feijóo y Sánchez “debería servir para allanar un camino nuevo en la política española”.

La reunión con Sánchez será la única que Feijóo mantendrá en primera persona, porque los contactos con los demás partidos —salvo EH Bildu, al que excluyen como interlocutor— los deriva a su grupo parlamentario. El presidente popular logra esquivar así una hipotética foto con Junts, que le está provocando problemas internos en el PP catalán: su líder, Alejandro Fernández, se ha manifestado de forma vehemente en contra de hablar con esta formación. El jefe de filas del PP catalán considera que Junts es un “rival”, al contrario de lo que defendió Feijóo el domingo en una entrevista en El Mundo, y se pregunta “de qué hay que hablar” con un partido “cuya tesis esencial es que España es una dictadura dirigida por un Rey fascista”.

El portavoz de la ejecutiva nacional del PP se ha afanado este lunes en restar importancia a las discrepancias internas sobre este asunto y en tratar de explicar la incoherencia en la que cae el partido al aceptar las conversaciones con unos dirigentes a los que hace no tanto consideraba golpistas, mientras critica a Sánchez precisamente por negociar “con un prófugo de la justicia” su investidura, en referencia a Carles Puigdemont.

El PP no hablará con el expresidente catalán, ha subrayado Sémper, aunque sí pretende hacerlo con los responsables de Junts en el Congreso, dirigidos por Miriam Nogueras, una persona de máxima confianza de Puigdemont. El portavoz popular argumenta que “no es lo mismo” negociar con los grupos parlamentarios que estar dispuesto a desplazarse a Waterloo (la localidad belga en la que Puigdemont está fugado) para negociar con el expresident, como sostiene que sí pretende el PSOE. “¿Que dos grupos parlamentarios hablen es lo mismo a que haya una delegación que vaya a Waterloo a hablar con un prófugo? No es lo mismo. Nosotros no vamos a ceder ni un milímetro en la defensa de la España constitucional”, ha enfatizado Sémper. A la vez, ha cargado contra Sánchez por hacer que “la gobernabilidad de España pueda estar condicionada por Bildu y ERC, además de por Junts”, lo que considera “malo para los intereses de los españoles”.

“Escuchar no quiere decir ceder, ni venderte”, ha incidido Sémper respondiendo a las palabras del líder del PP catalán, a las que ha restado importancia porque el partido “no es una secta” y por tanto, “puede haber matices y tuits”. Pero consciente de que no es solo Fernández, sino una parte de la derecha la que recela de su cambio de postura acerca de Junts, el portavoz popular ha insistido una y otra vez en que el PP “no va a hablar de los intereses particulares de nadie” y que rechaza una ley de amnistía o cualquier otra fórmula de alivio penal para los independentistas, que es lo que pide Junts. “En 2017, la propuesta de ley de amnistía fue rechazada por la Mesa del Congreso y por los representantes del PSOE en la Mesa. Resulta que lo que en 2017 era antijurídico hoy es viable. Nosotros pensamos hoy que una ley de amnistía no tiene cabida en la Constitución. Políticamente es un despropósito aprobar una ley de amnistía para que te apoyen en la investidura. El PP se opone de manera rotunda y contundente”, zanjó el portavoz popular. El PP, por tanto, quiere reunirse con todos menos con Bildu, pero cada vez va quedando más claro que las posibilidades de éxito de sus encuentros, más allá de los insuficientes 172 escaños que ya tiene, son prácticamente nulas.

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