Vivo V29 5G, análisis: buenas ideas y algunos compromisos empaquetados en un cuerpo premium

En un mercado que da la sensación de estar estancado en lo que a innovación se refiere, Vivo es una marca refrescante. El Vivo V23 5G nos gustó por su acabado (con una trasera de cristal de fluorita muy interesante) y por un doble LED frontal para mejorar los selfies con poca luz. En la gama más premium cuentan con un Vivo X90 Pro, muy versátil a nivel fotográfico, y un X90 Pro+ que es una bestia en cámaras (y que no llegó a occidente).

Este verano, como relevo en su gama media-alta, la compañía china ha lanzado un modelo que llevamos probando dos semanas y que, pese a sus luces y sombras, nos ha convencido. A continuación, vamos con el análisis del Vivo V29 5G.

Ficha técnica del Vivo V29 5G

vivo v29

PANTALLA

Panel AMOLED de 6,78 pulgadas

Resolución de 2.800 x 1.260 píxeles

Densidad de 452 píxeles por pulgada

Refresco de 120 Hz

DIMENSIONES Y PESO

164,2 x 74,4 x 7,5 mm

186 gramos

PROCESADOR

Snapdragon 778G

RAM

8 GB

ALMACENAMIENTO

256 GB

CÁMARA FRONTAL

50 Mpx f/2.0

CÁMARA TRASERA

Principal: 50 Mpx f/1.9, OIS

Gran angular: 8 Mpx f/2.2

Monocromo: 2 Mpx f/2.4

BATERÍA

4.600 mAh

Carga de 80 W

Cargador en la caja

SISTEMA OPERATIVO

Android 13 + Funtouch 13

CONECTIVIDAD

5G

WiFi

Bluetooth 5.3

GPS, GLONASS, BDS, Galileo, QZSS

OTROS

Trasera de cristal

Certificación IP68

Sensor de huella en pantalla

Funda de silicona en la caja

Luz continua trasera de temperatura regulable

PRECIO

549 euros

Partículas magnéticas 3D, según Vivo. Precioso y ergonómico, según nosotros

Como en cada análisis, empezamos hablando del diseño, aunque en esta ocasión es prácticamente obligatorio por lo que habrás podido notar en la foto de portada. Al igual que su primo hermano el OPPO Reno10 Pro (con el que comparte más de una característica, para bien y para mal), la atención por el diseño es evidente.

Es un móvil grandote con sus 164,2 milímetros de alto, pero en mano la sensación no es la de tener un armatoste. Pesa 186 gramos, algo que juega a favor de un móvil de estas dimensiones, y el grosor es de sólo 7,5 milímetros. Los laterales de la trasera de cristal, así como del frontal, son curvados, por lo que el agarre es excelente y no he notado que resbale en la mano.

La sensación en mano es la de un móvil de una gama superior

El módulo de cámara es enorme y tiene dos alturas (el del propio módulo y el de las dos cámaras principales), pero no es que sobresalga demasiado y, en ese módulo, tenemos un flash LED convencional y un anillo de luz del que te hablaremos más adelante en profundidad. Te adelanto que me ha gustado. Y bueno, aunque el módulo es grande y no sobresale mucho, en una superficie plana el móvil baila a la hora de teclear un mensaje.

Pero bueno, estamos ante un móvil realmente bonito. En gustos no hay nada escrito, pero este color azul me parece precioso y tiene dos motivos. Por un lado, centenares de motitas, como si fuera purpurina, por toda la trasera. Por otro, un diseño que nos recuerda a las olas marinas.

Dependiendo de cómo incida la luz, el tono de la trasera cambia y, en definitiva, me parece elegante y llamativo. Hay un modelo en negro, mucho más sobrio y similar al acabado del X80 Pro.

Ahora bien, esa es mi descripción, la de la compañía es que la trasera está compuesta por “partículas magnéticas 3D de 15 millones de micras que crean una variedad de diferentes gradaciones de luces y sombras brillantes y en cascada”. No es broma, lo dijeron ellos.

Los laterales son de plástico con una calidad que te hacen dudar sobre si son de aluminio o no y los botones están a la altura ideal. En general, el acabado es el de un móvil premium perfectamente.

Se notan las huellas si te fijas, pero lo cierto es que se disimulan bastante gracias a los motivos de la trasera y en la caja viene una funda de silicona, algo que siempre es de agradecer. Además, tiene protector de pantalla preaplicado, que también está bien.

Y algo que me ha sorprendido, y para bien, es la certificación IP68. No es algo que solamos ver en esta gama, que suele quedarse (en el caso de contar con certificación IP) en IP67, así que muy buen trabajo de la compañía en este sentido que nos permite estar algo más tranquilos con el terminal entre manos.

Enorme panel 1,5K con unas curvas que se empiezan a imponer en esta gama

Si pasamos al frontal, tenemos una pantalla de 6,78 pulgadas que es muy, muy grande y una delicia para consumir contenido. Aquí, Vivo lo ha dado todo para que sea una pantalla que podría firmar un móvil de rango superior, y la verdad es que la experiencia es sensacional.

Muy buenos ángulos de visión en el panel AMOLED, buena reproducción de color con tres perfiles (Estándar, Pro y Brillo) cuya temperatura podemos modificar y refresco de 60 o 120 Hz. Yo he tenido la pantalla en Estándar, que es como viene de fábrica, y me parece un buen perfil.

Y ya que estamos con la personalización, tenemos varios ajustes interesantes y repletos de opciones. Por un lado, la pantalla siempre encendida, que podemos personalizar con muchísimos temas y que funciona de forma correcta.

Hay diferentes animaciones para cuando hacemos transición entre pantallas, la animación de la huella en pantalla o la de carga. Y también tenemos un salvapantallas que podemos activar cuando tenemos el móvil en un soporte para que muestre fotos, por ejemplo, de nuestra cuenta de Google.

Hablando de la huella en pantalla, el sensor es óptico y está prácticamente pegado a la barbilla. Con lo grande que es el panel, y el móvil, habría agradecido verlo más centrado. Además, considero que el área de activación es algo pequeña y, aunque cuando atinas con el dedo se desbloquea rápido, es posible que toques donde no debas.

Pero bueno, la pulsación es genial y aquí Vivo ha dado un salto respecto a otros gama media de su catálogo. Por un lado, una atenuación PWM de hasta 2.160 Hz. Esto es algo que los móviles del grupo están haciendo genial y que ayudan a que la vista no se fatigue tanto cuando estemos viendo contenido.

El muestreo es de 1.000 Hz y el brillo máximo es de 1.300 nits. Este es el pico, por lo que no es mantenido en todo el panel, pero no tengo queja alguna de la visualización en exteriores, incluso en días muy soleados. Además, considero que el sensor de brillo ajusta de manera automática el mismo de manera bastante precisa. Es muy gradual y responde bien.

Y, en general, para ver contenido como anime (por lo vivos que son los colores) y videojuegos, el panel me ha encantado. Lo que no me entusiasma son esos bordes curvos. No hay toques fantasma, pero la curvatura provoca un brillo en contenidos a color y una sombra cuando la pantalla está en blanco (en apps como Twitter X, Instagram, Telegram o el propio navegador).

Sólo un altavoz que se queda corto

Para tener una buena experiencia multimedia, la pantalla debe estar acompañada por un buen sistema de sonido. Lamentablemente, el Vivo V29 se queda a medias con un solo altavoz. Es extraño, pero este año estamos viendo móviles que deberían llegar con sonido estéreo (o que, directamente, generaciones anteriores tuvieron ese doble altavoz) conformándose con un solo altavoz.

Está ubicado en la parte inferior y el volumen que alcanza es considerable, pero como lo subas por encima del 80% empieza a distorsionar. Tenemos una serie de opciones de personalización del sonido como perfiles para películas, juegos, música, así como herramientas de calibración dependiendo de nuestra edad y sonidos que percibamos.

El V29 se une a los ya varios móviles de gama media y alta que están llegando sin sonido estéreo

Esto es algo que se agradece, pero se siente como una oportunidad perdida incluir estos buenos ajustes de software cuando el hardware no acompaña. Si de verdad quieres disfrutar, te recomiendo utilizar auriculares. Si son de la marca, tienen varios perfiles predeterminados, pero si conectas cualquier otro, también puedes personalizarlo.

Por cierto, si tienes unos auriculares Fast Pair de Google, puedes sincronizarlos fácilmente con este V29. Es un añadido que siempre está bien y hace que el ecosistema Android sea más agradable. Por ejemplo, con unos Pixel Buds Pro, en cuanto abres la caja el móvil te avisa de que puedes conectarlos.

Fluidez, pero con un hardware que tiene más de dos años

La elección del procesador nos ha parecido un tanto extraña. En la gama más alta, la compañía ha escogido un SoC de MediaTek, el Dimensity 9200 para el X90 Pro. Sin embargo, en la gama media y alta estamos viendo procesadores que sentimos que no están a la altura.

En el V29 Lite optaron por el Snapdragon 695, un procesador con casi dos años. En este Vivo V29 encontramos el Snapdragon 778G, un SoC con más de dos años a sus espaldas. Existiendo versiones más actualizadas como el Snapdragon 7 Gen 1 o el 7 Gen 2, el 778G quizás no es la decisión más acertada porque condiciona algunos aspectos del terminal.

Se trata un SoC de seis nanómetros con un núcleo a 2,4 GHz, tres a 2,2 GHz y cuatro de bajo consumo a 1,9 GHz. La GPU es la Adreno 642L, está acompañado por 8 GB y el almacenamiento es de 256 GB en mi modelo, con estándar UFS 2.2. En nuestras pruebas, implica una velocidad de lectura de 724,82 MB/s y una lectura de 484,15 MB/s. Hablando de pruebas, a continuación te dejamos los test de rendimiento:

Vivo v29

Oppo reno10 pro

Nothing Phone (2)

HONOR 90

GOOGLE PIXEL 7A

POCO F5

PROCESADOR

Snapdragon 778G

Snapdragon 778G

Snapdragon 8+ Gen 1

Snapdragon 7 Gen 1

Google Tensor G2

Snapdragon 7+ Gen 2

RAM

8 GB

12 GB

12 GB

12 GB

8 GB

12 GB

GEEKBENCH 6 (SINGLE/MULTI)

1.030 / 3.024

1.013 / 2.765

1.668 / 4.336

1.107 / 3.199

1.367 / 3.332

1.643 / 4.350

3D MARK Wild Life Unlimited

2.502

2.481

10.991

3.211

6.710

7.594

3D MARK Wild Life Stress Unlimited

2.506 / 2.452

2.488 / 2.467

10.987 / 6.507

7.659 / 6.529

PCMARK WORK

9.066

8.942

13.465

11.636

11.035

14.090

Hemos querido comparar con móviles que se mueven en el mismo rango de precio, como el Nothing Phone (2), pero también con ese mencionado OPPO Reno10 Pro y con el rey de la gama media potente, el POCO F5. Este último es más barato que los demás de la lista. Los test de rendimiento son útiles y, desde luego, el Vivo V29 no es un móvil que sorprenda en potencia, pero el rendimiento es correcto.

El Snapdragon 778G tiene bastante controlado el calor y el móvil también es capaz de disipar la temperatura del SoC de forma muy eficiente. En el test de 3D Mark hemos visto una estabilidad del 97,8% en la GPU, mientras que en el test de estrés de la CPU la estabilidad también ha sido notable. Son buenas noticias, sobre todo porque lo hemos analizado con un calor ambiental insostenible y el SoC se ha comportado de maravilla.

No es un SoC que invite a jugar a títulos exigentes, pero la temperatura la mantiene a raya

Y en el día a día, lo cierto es que el móvil se siente bien. Tenemos Android 13 con Funtouch 13 por encima y no es una capa que me entusiasme. Va en gustos, obviamente, pero siento que el menú de configuración está muy cargado con opciones, algunas de ellas en lugares algo extraños (como los ajustes del modo juego en el bloque de seguridad, Google o accesibilidad) y las animaciones hacen que el móvil no sea lo eléctrico que podría ser.

También vemos alguna nota discordante a nivel de diseño, con una barra de herramientas y de notificaciones que chocan entre sí o puntos de color de Material Design que no se aplican automáticamente, sino que debemos configurar de forma manual. Son detallitos a afinar de cara a una revisión del sistema porque, por lo demás, es muy sólido.

No he tenido problemas con aplicaciones congeladas, es estable y sólo se me ha reiniciado una aplicación: la de cámara cuando intenté utilizar el sensor monocromo por primera vez. Y, por último, las aplicaciones preinstaladas. Booking, Candy Crush Saga, Spotify, Snapchat, TikTok, Facebook, Netflix o LinkedIn son aplicaciones que encontrarás en cuanto inicies el dispositivo.

Puedes eliminarlas fácilmente, pero ahí están. Y algo que no suelo comentar (porque no soy muy de usarlos en Android) es que hay algunos widgets realmente bien diseñados. He mantenido el widget del tiempo estas dos semanas en la pantalla principal y me gusta tanto la información como el diseño.

Buena autonomía con una carga completa en poco más de media hora

¿Recuerdas cuando comenté que este móvil y el OPPO Reno10 Pro tienen varios apartados similares? El procesador es uno de ellos, pero también la batería y su potencia de carga. Encontramos una batería de 4.600 mAh que ya no es lo habitual en esta gama (donde solemos ver los 5.000 más habitualmente), pero el 778G no es demasiado tragón y compensa.

Vas a poder pasar de las cinco horas de pantalla sin problema con día y medio o dos días de uso total. Esto depende mucho de cada usuario y puede que te dure algo más o algo menos, pero son unas cifras que, si bien no son impresionantes, no están mal teniendo en cuenta que es verano, que se usa mucho en exteriores y que el brillo es alto.

En cuanto a la carga, en la caja viene un cargador de 80 W que permite una carga completa en unos cuarenta minutos. A continuación, te dejo los intervalos:


15% en 5 minutos
30% en 12 minutos
50% en 22 minutos
75% en 32 minutos
100% en 40 minutos

Revisando los ajustes de batería, no he encontrado ningún apartado en el que activar una optimización de carga o algo así. En una segunda medición, el resultado fue muy similar, aunque el punto de partida de temperatura de la batería fue algo superior y, curiosamente, del 0% al 50% los tiempos son calcados, pero del 50% al 100% tomó diez minutos más en cargar.

Sobre unas cinco horas de pantalla con mi uso, que no está nada mal, y 40 minutos de carga para llegar al 100%

Lo único que vas a encontrar relacionado con la gestión de la batería es la optimización de la vida útil (algo automático que el móvil va ajustando en función de nuestro uso), la gestión del consumo en segundo plano y el modo de ahorro de batería.

Lo que sí he notado, por la temperatura de carga, es que no se alcanza un pico de temperatura elevado, sino que es bastante gradual. Puede ser una forma de proteger la vida útil de la misma aunque el cargador tenga una potencia de 80 W. Y no, no hay carga inalámbrica.

Cámaras con luces, sombras y buenas ideas

Tenía ganas de hablar de las cámaras del Vivo V29 porque son un elemento muy interesante en este terminal tanto por lo que permite (y muchos móviles de su gama no), como por las buenas ideas implementadas tanto en hardware como en software.

La aplicación es estable y cuenta con el carrusel de opciones principales. Están los botones del 0,6x para el gran angular, del 1x para la principal y un 2x que no deberías tener miedo de utilizar porque, aunque es digital, el resultado es satisfactorio. Cuenta con botón de Google Lens y un selector de filtros.

Es curioso, pero este móvil tiene una cámara de 2 megapíxeles con sensor monocromo y, para utilizarla, hay que pasar por 12 filtros antes de llegar al de blanco y negro. Y… sí, funciona. Si tapamos la cámara que está justo bajo el flash, vuelve el color a la imagen y nos sale un aviso de “no tapes la cámara”, pero no es un blanco y negro profundo y, ciertamente, no es algo que apetezca usar. Vivo también lo ha escondido, todo sea dicho.

Pero bueno, hay ideas interesantes como la posibilidad de crear microvídeos para redes sociales, fotos a resolución completa, diferentes modos de disparo y algo que me ha encantado encontrar: un modo Pro que permite guardar fotos en formato RAW.

Dicho esto, vamos con los sensores. El principal es un sensor de 50 megapíxeles con un tamaño de 1/1,56 pulgadas y píxeles de una micra. Las lentes cuentan con apertura f/1.9. y está estabilizado ópticamente. Es algo que se nota, para bien, en el vídeo.

Cuatro en automático con 1x.

Los resultados con fotos en cualquier situación más que satisfactorios. Vivo tiende a saturar de más los colores, no uno en concreto como el verde o el azul en otras marcas, sino en general. Si hay amarillo, verde, naranja y azul en una escena, el móvil piensa que hay que ir con todo y empieza a subir la barra de saturación.

Eso, claro, en el JPG. Puedes disparar en modo RAW con el modo Pro para obtener el archivo ‘crudo’ y, aunque puedes guardar un JPG simultáneo, no te lo recomiendo porque lo único que harás será gastar espacio sin sentido.

Dos ejemplos del 2x digital.

2x, 5x y 10x. las dos primeras son correctas, pero el 10x no tiene detalle.

El motivo es que sí, tenemos el RAW por un lado (bastante versátil y sin correcciones preaplicadas, como la de la distorsión de lente) y el JPG por el otro, pero ese JPG no tiene el mismo trato que un JPG que obtengamos haciendo la foto en automático.

En la siguiente comparativa puedes ver que hay zonas del JPG guardado junto al RAW que están completamente quemadas (las ventanas del edificio amarillo) mientras que en el JPG del modo automático se muestran los detalles.

Izquierda: RAW sin editar. Centro: JPG guardado junto al RAW. Derecha: JPG automático.

Podríamos pensar que es cosa del Snapdragon 778G, pero realmente incluso móviles con el Snapdragon 8 Gen 2 hacen un procesado del JPG que no tiene nada que ver con el JPG del modo auto. Por ejemplo, el Samsung Galaxy Z Flip5, por citar uno analizado recientemente.

Y algo que también he notado es que el balance de blancos es muy, muy sensible. Por lo general, lo hace muy bien y, pese a la sobresaturación, las fotos tienen el tono que deben tener. Sin embargo, en la foto del gato que te dejo a continuación, se cuela la esquina del televisor y, como puedes ver, el móvil interpreta el balance de blancos midiendo toda la escena (aunque el punto de enfoque sea la cara del gato), por lo que cambia radicalmente de un momento a otro.

A medida que sale más porcentaje de tele en la foto, el balance de blancos se va al garete.

Pero bueno, ya digo que es una cámara que me gusta y esa saturación puede venir bien para redes sociales. El obturador tiene una velocidad adecuada, al estabilización ayuda y el 2x digital me ha gustado. No vayas al 5x y 10x digital porque, mientras el 5x puede ser pasable si no amplías, en el 10x no tenemos ningún tipo de detalle en la imagen.

Con poca luz, el nivel disminuye. Los colores son acertados, pero tenemos un exceso de nitidez artificial general (esto aplica a cualquier foto hecha con el modo automático) que realza el ruido de la imagen. Al menos, si es de noche, es de noche y no intenta hacer que el cielo se vea antinatural.

Pero vamos a dos detalles que me han gustado mucho. Por un lado, el retrato. Considero que, si te gusta hacer fotos en este modo, te vas a divertir. El recorte es bueno, la separación del fondo es notable, pero se puede suavizar tras hacer la fotografía y ese toque saturado del procesado viene genial en ciertas situaciones.

Dos con el modo retrato.

Hay ocasiones en las que no tendrá sentido tirar en modo retrato porque el propio sensor con su tamaño ya logra una corta profundidad de campo cuando nos pegamos mucho a un objeto, pero es un retrato que, como digo, me ha gustado.

Modo retrato y recorte del mismo.

Y, por otro lado, está el anillo de luz. No me gusta nada disparar con flash porque provoca ciertos brillos y la foto es muy dura, pero este anillo de luz continua, aunque sigue teniendo una luz dura, no me desagrada para ciertas situaciones.

Izquierda: sin flash ni Aura LED. Centro: flash. Derecha: Aura LED. Con el anillo, los muñecos del fondo están en un segundo plano, cosa que no ocurre con el flash.

No es un fogonazo como el flash, por lo que ciertos elementos del fondo no salen tan iluminados como el sujeto principal y, además, algo que me encanta es que podemos controlar el tono de la luz. En el modo automático, funciona bastante bien, pero puedes elegir que sea más cálida, más neutra o más fría.

Así cambia una foto dependiendo de la temperatura a la que ajustemos el anillo. La de la izquierda está en el más cálido, la del centro en automático y la de la derecha en el más frío.

Es un buen añadido que, si te gusta cierto tipo de fotografía, aprovecharás. Y no puedo creer que diga esto, pero ojalá tener un macro en este móvil, uno de los buenos, como el telemacro que solía introducir Xiaomi y ha dejado a un lado. Con este anillo de luz habría hecho buena pareja.

El gran angular es mucho más convencional. Se trata de un sensor de 8 megapíxeles, lentes con apertura f/2.0 y, aunque el procesado intenta emular al del principal, tiende a la subexposición de algunos elementos y la falta de nitidez y detalle es evidente.

Gran angular y recorte.

Es algo que ocurre tanto con buena luz como de noche, así que te recomendaría disparar con este objetivo sólo si es imprescindible, bien sea por motivos artísticos o porque no quede otra. Un buen detalle es que se mantiene ese disparo en RAW por si quieres toquetear para intentar sacar algo más de detalle.

Y si pasamos al frontal, de nuevo, luces y sombras. El sensor es de 50 megapíxeles y considero que es muy nítido, algo genial para algunas situaciones porque, definitivamente, no vas a ver tu cara borrosa y no funciona nada mal con una luz complicada, pero al HDR le cuesta en este modo tanto para el automático como, sobre todo, para el retrato. Con luz potente de fondo, aparecen las zonas quemadas.

Selfie con la frontal.

Para terminar, el vídeo. Buen enfoque con posibilidad de configurar un seguimiento automático, resolución 4K30 como máximo para la cámara principal (la frontal graba también a 4K30, muy bien aquí, Vivo) y la estabilización es buena, pero tiene un problema: aunque tiene OIS, depende mucho del EIS y, si activamos esa estabilización en el nivel más bajo, hay un recorte considerable.

Para el día a día, la grabación es correcta, aunque está un paso por detrás de la fotografía. No es capaz de calcular el HDR de forma correcta, por lo que a veces habrá zonas quemadas en la imagen, y al movernos sentimos las microvibraciones de la estabilización digital. Además, a media tarde en zonas perfectamente iluminadas, vemos un excesivo ruido que no debería aparecer. Hay potencial y sólo falta afinar un poco el procesado.

Vivo V29 5G, la opinión de Xataka

Al final, tras dos semanas con el Vivo V29 5G como mi móvil principal, tengo que decir que me he sentido muy cómodo. La cámara principal es divertida y solvente, la pantalla es una absoluta delicia y el rendimiento es bueno en el día a día.

Tiene elementos que lo hacen recomendable con los ojos cerrados y otros que no son tan positivos, pero se sigue notando esa intención por llamar la atención gracias a su acabado y al mimo en algunas de sus características, como el anillo de luz o que nos permita disparar en RAW. Y eso es algo que hay que aplaudir a la compañía.

Ahora bien, por 549 euros, la competencia es durísima y, de cara a una siguiente generación, ser conservadores con el SoC, la falta de sonido estéreo y cámaras como el sensor monocromo cuando ya estamos viendo teleobjetivos en esta gama, puede pasar factura.

8,5

Diseño
9
Pantalla
9
Rendimiento
7,5
Cámara
8,5
Software
8,25
Autonomía
8,5

A favor

El diseño es de un gama muy alta.
Pantalla grande y brillante.
Cámara principal divertida y fotos en RAW.

En contra

Sin sonido estéreo.
SoC de hace más de dos años.
Cámara monocromo sin mucha utilidad.

El dispositivo ha sido cedido para la prueba por parte de Vivo. Puedes consultar nuestra política de relaciones con empresas.

En Xataka | Los mejores móviles calidad precio (2023): sus análisis y vídeos están aquí


La noticia

Vivo V29 5G, análisis: buenas ideas y algunos compromisos empaquetados en un cuerpo premium

fue publicada originalmente en

Xataka

por
Alejandro Alcolea

.

Post Relacionados

Suscríbase a nuestros boletines

Únete a nuestra comunidad de lectores informados y mantente al día con las noticias más importantes.