Cielo Rusinque se queda fuera del Gobierno de Petro

Los nombramientos en Palacio se concretan después de una serie de negociaciones, equilibrios y contrapesos. Encajar a alguien en la estructura resulta complejo por todos los intereses cruzados que surgen por el camino. La llegada de Cielo Rusinque a la todopoderosa jefatura de Gabinete, el puesto más cercano a Gustavo Petro, se dio esta semana por hecha. La propia Rusinque se lo confirmó a su entorno y más tarde lo dio a conocer en medios de comunicación. Su llegada suponía colocar a alguien en un puesto clave tres meses después de la salida intempestiva de Laura Sarabia. Sin embargo, el nombramiento se torció en las últimas 24 horas.

“Quiero agradecer al Presidente Gustavo Petro su voto de confianza. No estaré por el momento en el Gobierno. Si alguien sabe y tiene autoridad para disponer quién lo acompaña y dónde, es él. No hay pulsos de poder en Casa de Nariño, allí la lucha diaria es por el bien de Colombia”, escribió Rusinque en X este miércoles. Se trata de uno de estos mensajes que vienen a confirmar con la negación lo que se ha producido en los dos últimos días alrededor de su elección. Varias corrientes dentro del Ejecutivo no deseaban que Rusinque, cercana a Hollman Morris, viejo aliado de Petro, fuera el sostén del presidente.

El cargo en el que iba a ser nombrada lleva tres meses sin ser cubierto, desde que Sarabia fuese destituida por un escándalo de escuchas ilegales y polígrafos. Petro ha recuperado ahora a Sarabia para la presidencia del DPS, la entidad encargada de entregar los subsidios sociales, que tiene rango ministerial. Ese era el puesto que hasta ahora tenía Rusinque, uno de los más relevantes del Gobierno porque maneja un presupuesto de más de 4.500 millones de dólares. Parecía que se iba a producir un cambio de cromos, cada una entraría al puesto de la otra. “Voy a estar cerca al presidente, como se ha dicho desde ayer, vi que la noticia salió por algunos medios. Estamos pendientes de la materialización de esa decisión. Lo voy a estar acompañando, sí, manejando la agenda y, bueno, lo que las obligaciones o tareas que él disponga y pues estamos esperando que eso se materialice, en principio entiendo será esta semana”, dijo Rusinque en Blu Radio.

En W Radio contó que el propio presidente le había informado de la decisión: “A mí el que me informa es el señor presidente, yo considero que es cuestión de que se materialice”. En primer lugar se lo comentó el director del Departamento Administrativo de la Presidencia de la República (DAPRE), Carlos Ramón González. “Luego el presidente Petro me confirma esta posibilidad (y) me dice que estaré cerca de él, manejando los temas de su agenda”, dijo Rusinque. “Sinceramente, en mi caso, no creo que haya que sobredimensionar estos cargos”, explicó. Con esta última frase se refería a toda la aureola de poder alrededor de Sarabia, que, al estar tan cerca del presidente, muchos ministros la consideraban la gran muñidora del Gobierno.

Sarabia, finalmente, vuelve al Gobierno y Rusinque, abogada constitucionalista de prestigio y petrista militante, queda apartada por unos movimientos tectónicos dentro de la Casa de Nariño, la residencia presidencial, que no son fáciles de detectar ni analizar. En algún momento del proceso algo colisionó y se desbarató su nombramiento. Petro sigue sin sustituir ese hueco que dejó Sarabia, lo que le produjo un gran dolor. Por el momento no quiere rellenarlo con nadie.

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