Sin pantallas en mi coche, he encontrado un aliado totalmente inesperado para la navegación: el Apple Watch

Tengo un coche con 16 años a las espaldas. Nada sorprendente viendo que la media del automóvil español ya supera los 13 años. Alguna vez he comentado que no echo de menos las pantallas de los nuevos modelos. De hecho, apenas añadiría un puñado de cosas en mi coche y ninguna de ellas tienen que ver con enormes superficies acristaladas que, en muchas ocasiones, presentan menús complicados y engorrosos.

Pese a ello, no puedo negar el valor y las ventajas que dan Apple CarPlay o Android Auto. Negar sus bondades sería como vendarse los ojos y enrocarse en una posición por puro encabezonamiento. Y entre sus bondades, sin duda, lo que más hecho de menos es una navegación sencilla hasta mi punto de destino.

Generalmente, no necesito utilizar el GPS en mis desplazamientos diarios. Además, suelo prescindir del mismo y prefiero echar un vistazo en casa cómo llegar a mi destino y dejarme guiar por las señales. Un buen ejercicio para aprender los caminos, fijarnos más en el entorno, estar atento a la conducción y mejorar nuestra capacidad de orientación.

Pero, evidentemente, siempre hay excepciones. Y cada vez que surge una de esas excepciones me pregunto por qué no me compraría un soporte para el teléfono móvil. Es una opción sencilla, cómoda y barata. Y, sin embargo, ahí estoy yo castigándome porque, una vez más, he olvidado pasar por caja.

Y tenía pensado hacerme con un soporte para el teléfono móvil, hasta que descubrí la navegación con el Apple Watch.

Un truquillo para sacarle mucho partido

Desde hace unos meses, con la idea de hacer la prueba de cómo se comportaba el Apple Watch Ultra durante la preparación de un maratón, tengo cedido el reloj. Como persona que nunca se había acercado al dispositivo, he quedado sorprendido por su conectividad y la extraordinaria conversación que mantiene con el iPhone. No creo que esté descubriendo nada a nadie.

Teletrabajando, y sin grandes excursiones durante el año, he estado sacando partido al Apple Watch Ultra en mis entrenamientos y con algunas aplicaciones, pero no había puesto a prueba su navegación. Pero han llegado las vacaciones y se me ha abierto una puerta que creía cerrada.

Generalmente utilizo Google Maps por el simple hecho de que apenas nadie ha quedado fuera de sus mapas y todos los locales, restaurantes, centros de visitantes, monumentos y cualquier otro establecimiento está registrado con su horario, su dirección y su teléfono. Y Mapas de Apple sigue teniendo algunas carencias.

El Apple Watch me distrae menos mientras conduzco, las instrucciones se ven a golpe de vista y “mantiene la sesión” cuando aparco

Este verano tocó alquilar un coche. Y en una de las ocasiones, el sistema operativo se quedó colgado y era imposible hacer cualquier búsqueda en Google Maps. Como si volviera a reecontrarme con un viejo amigo, tiré de la aplicación de Mapas y puse rumbo a la próxima parada.

Al instante, una pequeña vibración en la muñeca. Ahí estaba señalizado el giro que debía realizar. Sorprendido porque, directamente, había olvidado esta función, me propuse seguir la ruta que marcaba el reloj. A pesar de llevar la navegación en la pantalla, me mantuve atento a lo que indicaba el reloj.

Con una precisión tremenda, una a una las indicaciones de la ruta iban saltando en la muñeca. Con una señal muy clara de cuál debía ser mi siguiente interacción. Llegado al destino, terminó por hacerse la magia. Acostumbrado a sacar el teléfono del bolsillo para cubrir los últimos metros hasta el local de turno, el reloj seguía mostrándome el camino y, además, había pasado a mostrar el tiempo restante en minutos que me quedaba andando.

Desde entonces, he actuado de la misma manera siempre que lo he necesitado. La navegación desde el reloj me parece muy cómoda. Con un pequeño vistazo nos hacemos una idea rápida de cuáles tienen que ser nuestros siguientes pasos y, desde luego, no creo que conlleve mayores distracciones que desviar la mirada hacia los aireadores centrales o un soporte pegado al parabrisas.

Además, hay que tener en cuenta que el teléfono móvil se calienta mucho más si lo utilizamos junto al cristal y el sol le pega fuerte. O que, de ponerse exquisito un agente, la DGT puede multarnos si entiende que el teléfono móvil reduce nuestra visión. Incluso nos puede multar sin tocar el aparato, por lo que es recomendable tener cautela en caso de que queramos utilizar nuestro smartphone como navegador.

Alguien me dirá que es tan sencillo como activar los comandos de voz pero, sinceramente, soy de los que se enerva cada vez que la voz del navegador rebaja la música o el podcast que estoy escuchando, así que siempre silencio estas notificaciones por voz.

¿Es lo más deseable? Pues desde luego que no. Más cómodo es tener una pantalla en el coche o un head-up display que nos muestre paso a paso por dónde debemos continuar. Yo mismo aprovecharé Apple CarPlay y Android Auto cuando lo tenga a mano.

Sin embargo, la solución de navegar con el reloj puede ser muy útil si nuestro coche carece de cualquier tipo de pantalla y preferimos tener el teléfono móvil apartados de nosotros cuando conducimos. Tampoco debemos olvidar que es una fuerte fuente de distracciones y que las distracciones ya son la principal causa de muerte en la carretera.

En Xataka | No tengo ni Android Auto ni Apple CarPlay en mi coche ni falta que me hace: por qué prefiero usar mi móvil con un soporte

Foto | Xataka


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Sin pantallas en mi coche, he encontrado un aliado totalmente inesperado para la navegación: el Apple Watch

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por
Alberto de la Torre

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