Cuidado con vaguear en el trabajo, puede ser despedido

Septiembre suele significar el fin de las vacaciones. Muchos se reincorporan al trabajo con las pilas cargadas y ganas de retomar la actividad tras el descanso, pero otros afrontan la vuelta a la rutina laboral con angustia. Pereza y desgana. Síntomas propios del síndrome posvacacional que, según los últimos datos facilitados por Adecco, afecta a un 37% de los trabajadores en España. En estos casos hay que tener en cuenta que, si la desidia del trabajador deriva en una merma prolongada de su rendimiento, la empresa puede sancionarle e, incluso, despedirle.

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Aviso previo

Los expertos consultados coinciden en que es muy recomendable que la empresa informe al trabajador cuando detecte que ha bajado su rendimiento. “Tanto para evitar que se considere una actitud tolerada como para darle la posibilidad de mejora”, concreta Mireia Sabaté, socia responsable de laboral de Baker McKenzie. De hecho, la existencia de advertencias previas por parte de la empresa suele ser determinante para que los tribunales ratifiquen un despido por esta causa. 
Así, el Tribunal Superior de Justicia de Galicia, en una resolución de febrero 2019, avaló el cese de una trabajadora a la que sus jefes habían avisado y señalado unas pautas para que volviera a la senda de la productividad, pero que no dio señales de mejora en meses.

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