La demolición del mayor complejo de presas del mundo ha comenzado. Su polémico objetivo: resucitar a un río

El río Klamath, de alrededor de 423 km, discurre por el norte del estado de California y desemboca en el océano Pacífico. Abarca nada menos que cinco bosques nacionales y siete condados en dos estados. En uno de los tramos del río, en la frontera entre California y Oregón, una compañía eléctrica comenzó en 1918 a operar una represas hidroeléctrica para dar electricidad a las ciudades, granjas y minas de ambos estados.

Esta represa (que se extendió a otras cuatro más conforme los años pasaron) es la más grande del mundo. Pero llegó con inconvenientes para los locales. Perjudicó a las aldeas del pueblo indio de Shasta, bloqueó los canales de salmón y convirtió el agua del río en una mezcla de algas, lo que generó décadas de activismo por parte los conservacionistas.

De hecho, las represas no se construyeron para almacenar agua para beber, regar o detener inundaciones. Generaron electricidad para PacifiCorp, una subsidiaria de Berkshire Hathaway Energy de Warren Buffett, y produjeron menos del 2% del suministro de energía de sus clientes. Durante más de 20 años, la represa del Klamath ha estado en el centro de una lucha por restaurar el río que siglos atrás fluía libremente.

Ahora, tras tantos años de polémicas, ha comenzado su demolición.

Las excavadoras y los obreros han comenzado ya a destrozar los restos del muro de hormigón que estaba incrustado en el río. “Hace apenas un mes, había una presa de hormigón de 10 metros que abarcaba todo el ancho del río”, dice Mark Bransom, director ejecutivo de Klamath River Renewal Corporation, que supervisa la demolición de la presa, en este reportaje de Calmatters.org.

La más pequeña de las cuatro represas, la Copco Número 2, en el condado de Siskiyou, ha sido retirada del cauce principal y ya casi ha desaparecido. Todo lo que queda de ella son las cabeceras de un túnel de desvío adyacente al río que ahora se pretende revivir y donde ahora se bombea agua continuamente.

Para octubre de 2024, el río discurrirá también por las otras tres presas contiguas: la presa J.C. Boyle en Oregón y las presas Copco Número 1 y Iron Gate. A principios del año que viene, el contratista Kiewit Infrastructure West utilizará explosivos para derribar muros de hormigón debajo de estas presas y retirar el último tapón de un túnel perforado aguas abajo.

En este túnel se verterá cada gota de agua que acabará en el río, drenando el depósito Iron Gate hasta aproximadamente 2 metros por día. Alrededor de 20 millones de metros cúbicos de sedimento se han acumulado detrás de las represas durante décadas, suficiente para llenar alrededor de 2 millones de camiones, aunque se espera que sólo entre un cuarto y un tercio termine en el río.

Décadas de lucha

Cuando esté terminado, este proyecto será la mayor demolición de una represa en la historia del país, y reabrirá cientos de kilómetros de hábitat para peces amenazados que estuvieron aislados durante más de un siglo. Las tribus, los conservacionistas y la industria pesquera, ven la demolición como una victoria para los pueblos del río y el medioambiente.

Aunque algunos expertos están preocupados por el río en realidad ya está condenado para siempre después de haber sido represado. Los análisis ambientales federales señalan qué impacto tendrá el proyecto sobre los habitantes locales, incluida la pérdida de agua del lago para combatir incendios, la existencia de algunas laderas inestables a orillas del lago y una caída en los niveles de agua subterránea para regar.

Por otro lado está PacifiCorp. La compañía quería seguir operando las represas para la generación de energía incluso después de que su licencia expirara en 2006. Pero ante las numerosas protestas y los cientos de millones gastados en mejoras ordenadas por el gobierno federal para su mantenimiento y sostenibilidad, acordó demolerlas. “Ya es hora de que hagamos esto”, dijo el gobernador de California, Gavin Newsom.

Habrá que esperar para ver el resultado final de lo que es una obra colosal de ingeniería al servicio del medioambiente. Pero lo que está claro es que difícilmente el Klamath volverá a ser el río que alguna vez fue. Sus aguas salvajes fueron durante siglos el origen de algunas de las guerras por el agua más notables en América. Y la demolición de la represa de PacifiCorp es sólo una más de ellas.

Imagen: Klamath River Renewal Corporation

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La noticia

La demolición del mayor complejo de presas del mundo ha comenzado. Su polémico objetivo: resucitar a un río

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Xataka

por
Albert Sanchis

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