La larga crisis de Mozilla: una sangría de usuarios eterna y una dependencia de Google que sigue siendo mayoritaria

La personalidad y el cambio inflamaron la crisis de Mozilla’ es un titular de The New York Times. No es actual: el artículo se publicó en la primavera de 2014, y sirve para hacernos una idea de cómo la crisis de Mozilla no es coyuntural, sino que empieza a ser perenne. Y el margen se va reduciendo.

El meme ficha de dominó pequeña – ficha de dominó grande de esta historia es que en 2008 a Google se le ocurrió lanzar un navegador. Desde entonces Chrome puso una sábana encima de Firefox como quien tapa la jaula del loro y a toda Mozilla se le hizo de noche.

La vida no ha vuelto a ser igual.

Cuota de mercado que cae año tras año

En aquella época, Firefox tenía más del 20% de cuota de mercado de navegadores, nada mal para una época dominada por Internet Explorer porque venía por defecto. A finales de aquel año, Ken Kovash, de su equipo de análisis de datos, se congratulaba del hito, presumiendo además de que en algunos países (Indonesia, Macedonia, Eslovenia) la cuota era incluso superior al 50%.

A nivel global, Firefox llegó a un pico del 32% en noviembre de 2009. Nunca volvió a esas cifras.

Internet Explorer perdió fuelle de forma progresiva, pero esa caída la capitalizó Chrome. Firefox dejó atrás la línea alcista para pasar a un descenso eterno. Ahora mismo, solo el 6% de usuarios a nivel global navegan con Firefox desde el ordenador.

Si miramos al móvil, la situación es mucho peor. La consolidación de los dos sistemas operativos que casualmente son quienes poseen los navegadores que le han comido la tostada, Chrome y Safari, han hecho de pinza, dejando a Firefox intrascendente en móviles. Solo tiene un 0,5% de cuota. Sus auténticos fieles.

Por si alguien duda de la precisión de StatCounter como fuente para estos datos —se basa en estimaciones, pero sirve para hacerse una idea de ciertos patrones—, la propia Mozilla hace públicos sus propios datos de forma mensual. Y solo en los últimos cinco años ha perdido casi 70 millones de usuarios de escritorio.

Firefox ha sido, desde sus orígenes, un navegador que va más allá de la tecnología para abrazar una cierta ideología, una forma de entender el mundo digital, la privacidad y el tipo de presencia online que debemos tener frente al que las grandes empresas tecnológicas quieren que tengamos. Es una forma de rebeldía y de querer remar para todos, no solo para los beneficios de nuestra empresa, llámese Google, Apple o Agamenón y su porquero.

Mientras que usar Chrome suponía dejar en manos de Google todo nuestro historial de navegación y usar Safari era abrazar la propuesta de alguien tan opuesto a Mozilla como Apple, Firefox era la alternativa para quien se preocupaba por su privacidad y por el software libre, para quien prefiere cabalgar en solitario.

Pero su modelo de negocio le hace depender directamente de quien ha puesto en jaque su propia existencia: le está matando, pero le da la vida. Es Google, que ganó hace muchas lunas la guerra de los navegadores y lleva tiempo abonando cientos de millones de dólares cada año a Firefox. Entre 400 y 500 millones en los últimos años.

Una dependencia superior al 80%

A cambio de ese dinero, Firefox sigue mostrando a Google como buscador por defecto. Uno podría pensar que quizás eso fuese una buena inversión hace quince años, pero que hoy en día Google se ha quedado sin rivales. Lo cierto es que, independientemente de que Bing se haya puesto las pilas gracias a OpenAI, este canon tiene una lectura inversa: puede entenderse como el dinero que paga Google a ciertos socios para desincentivarles a lanzar su propio buscador.

Es el mismo motivo por el que paga un cheque anual a Apple con el mismo concepto, pero de unos 15.000 millones de dólares: para qué molestarme en lanzar un buscador si con el canon de Google gano más dinero sin moverme de la silla.

En el caso de Mozilla, el acuerdo Google-Firefox supone entre el 80% y el 90% de sus ingresos anuales. Entre 2015 y 2018 ese papel lo ocupó Yahoo, que supuso ingresos superiores a los de Google… hasta que fue comprada por Verizon (con arrepentimiento posterior) y se terminó el acuerdo, volviendo a Google y por tanto a la casilla anterior.

En los últimos años hemos visto varios lanzamientos orientados a monetizar por sí mismos, como Mozilla VPN o la compra de Pocket en 2017, que le supone ingresos gracias a su plan premium, pero también gracias a la inserción publicitaria. O Firefox Relay, un producto freemium de protección del correo electrónico.

Son las formas que Mozilla ha buscado para dejar de depender prácticamente por completo de que Google siga queriendo poner el dinero sobre la mesa. Si el día de mañana Google cierra el grifo, se enfrentará a una crisis de relaciones públicas —una cosa es que Firefox haya perdido muchos usuarios y otra es que no tenga defensores de su causa—; pero Mozilla puede tener problemas mucho más serios si en Mountain View toman esa decisión.

De momento sí ha conseguido que sus ingresos al margen de ese acuerdo con Google sean cada vez superiores, pasando de un 7% sobre su facturación anual a casi un 20% en los últimos años.

Este cambio de tendencia y este aumento de sus ingresos no han bastado para contener la crisis. En agosto de 2020, Mozilla Corporation anunció el despido de 250 empleados, la cuarta parte de su plantilla. Aprovechó la empresa para anunciar un cambio de rumbo hacia un enfoque más comercial, desestimando ideas cuya rentabilidad no parecía tan probable.

El reenfoque comercial

Como a perro flaco todo son pulgas, el anuncio de ese enfoque comercial terminó siendo otro desfile de cachorritos que terminan en la protectora de animales. Al mes del anuncio, cancelaron Firefox Send, por ejemplo. Luego se diezmó el equipo de Servo que trabajaba en el propio motor de renderizado llamado a reemplazar a Gecko. Firefox Lockwise, un gestor de contraseñas, nació en 2019 y feneció en 2021. Firefox Notes también pasó a mejor vida.

Los últimos años en Mozilla han estado marcados por un refuerzo de los proyectos que buscan la rentabilidad y un cambio de tendencia hacia una menor dependencia de los ingresos de Google

Daniel, un antiguo empleado de Mozilla que ha preferido mantener anónima su identidad nos da alguna clave de lo que ocurría en la empresa en aquella época. Por ejemplo, cuando lanzaron Firefox Quantum, la versión 57 del navegador, famosa por dar un salto de gigante en rendimiento y velocidad.

“En ese momento había muchísimo optimismo en la empresa respecto a Quantum, había convicción de que iba a servir para volver a recortar distancias con Chrome, pero eso no ocurrió, pese a que el navegador iba genial”. Efectivamente, no logró el objetivo de recuperar terreno.

No obstante, si hablamos de proyecto cancelados hay que hablar de la madre de todos los errores: Firefox OS, el sistema operativo móvil basado en HTML5, de código abierto… y lanzado en 2013 de la mano de varias operadoras, Telefónica la principal, un detalle clave en este asunto.

Las operadoras buscaban una forma de mantener el control que iOS y Android les acababa de arrebatar. Firefox OS encajaba en ese anhelo: le permitía controlar experiencia e interfaz de una forma que las propuestas de Apple y Google no. Se llegaron a lanzar terminales al mercado con Firefox OS, pero la apuesta salió mal para todos, en 2014 ya era un fracaso, en 2015 el CTO de Mozilla decía convencido que seguirían lanzando terminales con su sistema y en 2016 le pusieron los clavos al ataúd.

La apuesta por Firefox OS era arriesgada desde el principio y nunca llegó a nada parecido a un éxito comercial, pero canibalizó recursos de una empresa que no iba sobrada de ellos

El análisis postmortem fue claro: la experiencia era muy mediocre, no logró que algunas aplicaciones clave, como WhatsApp, llegaran al sistema; y en general no había un gran atractivo ni nada diferencial como para justificar elegir esta opción por encima de un Android equivalente en precio, que no era la bomba pero no tenía tantos compromisos. Las intenciones eran buenas —hasta rebajaron el listón de la RAM a solo 512 MB para facilitar el abaratamiento de los terminales—, pero el resultado no.

Daniel recuerda que durante sus años de vida, especialmente en los últimos, cuando él formaba parte de la empresa; había un gran convencimiento de la idoneidad de Firefox OS. Hasta el punto que la atmósfera no era de considerar que fue un error, sino que llegó adelantado a su tiempo.

“Se comentaba que era una apuesta arriesgada, pero que el requisito tan bajo de potencia para poder llevarlo a teléfonos baratos, economías emergentes, etc, hacía que la experiencia no fuera suficientemente buena”, explica.

Y añade algo más: también había lamentos cuando el proyecto ya estaba cancelado. Algo bastante esperable a toro pasado, pero con comentarios que señalaban no tanto a no haberlo hecho de la forma correcta como a haber destinado recursos a ese proyecto en lugar de a otro.

Y luego está uno de los espacios más queridos de Mozilla, una pequeña meca para los desarrolladores: MDN (Mozilla Developer Network, hoy llamado MDN Web Docs), una plataforma de documentación de estándares web y proyectos propios para programadores que hacía de laboratorio de I+D de Mozilla. Que por cierto, también ha lanzado su versión de pago, 5 o 10 dólares al mes a cambio de más funciones y soporte.

En este punto hay que explicar la diferencia entre las dos Mozilla: por un lado, Mozilla Foundation, una organización sin ánimo de lucro que recogió el testigo de Netscape en 2003. Por otro lado, Mozilla Corporation, empresa con ánimo de lucro. La segunda es propiedad de la primera. Y mientras que la primera ha pasado su vida más preocupada por lanzar proyectos ofrecidos como código abierto, o como plataformas gratuitas; la segunda es quien busca la rentabilidad comercial. Y quien maneja la mayoría de los recursos.

Ahora, Mozilla Corporation es más. Concretamente, es también Mozilla.ai, una filial para la creación de herramientas basadas en Inteligencia Artificial priorizando la transparencia y el control; y Mozilla Ventures, el nuevo brazo inversor que planea destinar 35 millones de dólares a empresas “tecnológicamente responsables” —ya participa en diez—. Ambas se han lanzado en el último año.

Alejandro, otro antiguo empleado de Mozilla que pasó la etapa de la pandemia en sus filas, explica que su experiencia fue “tremendamente positiva, escogí Mozilla porque es la empresa con la que más coinciden mis valores y mi forma de entender Internet”.

“Cualquier empresa del sector te da un sueldo bastante superior, pero en general si ves a la plantilla de Mozilla, podrías distinguirnos de los demás, nos parecíamos mucho, y no era casualidad. Eso es sin duda lo que hace que Mozilla lleve veinticinco años de vida y pese a todas las dificultades que ha podido tener o los proyectos que ha tenido que cancelar, siempre continúe hacia adelante: la gente no solo trabaja por el salario, trabaja por una misión común“, comenta Alejandro.

“Si me fui de Mozilla fue porque mis planes vitales me empujaban a buscar un salario mejor, pero es una empresa que no voy a olvidar nunca y me apena que no tengan un modelo más consolidado, porque lo que dices es cierto: depende por completo de Google. Si no hay cheque de Google, no se cubren los ingresos ni por asomo. Pero eso no parecía importar mucho en el día a día, al menos en mi experiencia”, añade.

Rentabilidad y activismo

Mozilla es una empresa que tiene una visión clara y no completamente alineada con la rentabilidad comercial, como evidencia su división en dos, y sobre todo, quién posee a quién. Tiene unos valores y una forma de entender Internet y el software que buscan proporcionar seguridad, privacidad y experiencias a cualquiera, no solo a quien pueda permitírselo, y buscan que el software sirva para impulsar al mundo, no solo para rentabilizarlo.

Sin embargo, sigue dependiendo por completo de Google gracias a una masa de usuarios que no hace más que caer. Con los ingresos de ese acuerdo, es una empresa que bordea las pérdidas. Incluso en 2019, el año récord en facturación gracias al ingreso extraordinario de Verizon como parte de un acuerdo legal, tuvo 5 millones de dólares en pérdidas.

La mayoría de su gasto se destina al desarrollo de software, si bien tras los despidos de 2020 se redujo esta partida. Al igual que otros gastos, como el inmobiliario, desde que se mudó de sus anteriores oficinas en Mountain View. No obstante, justo cuando los despidos en masa, Mitchell Baker, su CEO, se subió el sueldo un 400%, algo que lógicamente erosionó su reputación dentro de la empresa.

Queda la esperanza de que Google no solo pague por ser el buscador por defecto, sino por mantener fuerte a una empresa que hace mucho por la Web, no solo por sus finanzas

Si su masa de usuarios sigue bajando… ¿hasta cuándo durará el acuerdo con Google, y por tanto, el cheque anual que le permite mantenerse con vida? ¿En qué momento puede desaparecer, o al menos menguar? Esa es la preocupación real que sobrevuela en Mozilla. Si su cuota de mercado creciese o al menos se mantuviese, la incertidumbre sería menor. Con una línea tan a la baja, es difícil no preocuparse.

A eso hay que añadir que en los últimos años han surgido navegadores que compiten directamente con el tipo de usuario de Firefox: preocupado por su privacidad y con ganas de trascender a Google o Apple. Es el caso de Brave y DuckDuckGo. Más pirañas en la pecera.

Los ingresos alternativos a Google, efectivamente, han crecido mucho. Se han triplicado en siete años. Pero es implanteable que una Mozilla mínimamente como la que conocemos pueda continuar si en Alphabet deciden dejar de pasar por caja. Yahoo ya no es una opción, y solo quedaría la opción Microsoft, para que el reemplazo fuese el nuevo Bing, pero parece demasiado arriesgado confiar en ese comodín. Sobre todo cuando el otro jugador sabe que eres su última bala.

Queda también la esperanza de que el acuerdo con Google no solo implique su posicionamiento como buscador por defecto de Firefox, sino que desde Alphabet tengan en consideración todos los desarrollos que nacen en Mozilla y son útiles no solo para ellos mismos, sino para los usuarios, la Web y la propia Google. Desde estándares web a lenguajes de programación y a su comunidad en torno al código abierto. Es eso o esperar un milagro que haga que Firefox repunte y el peligro de ver el grifo cortado se diluya.

Desde Xataka hemos contactado con Mozilla para incorporar sus respuestas a este reportaje, pero la empresa ha declinado la invitación.

En Xataka | Qué fue de Firefox OS, el sistema operativo abierto que quería hacer frente el duopolio de iOS y Android.

Imagen destacada | Xataka con Midjourney.


La noticia

La larga crisis de Mozilla: una sangría de usuarios eterna y una dependencia de Google que sigue siendo mayoritaria

fue publicada originalmente en

Xataka

por
Javier Lacort

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