José Montilla: “Quien quiera hablar de amnistía debería decir que no lo volverá a hacer”

El expresidente de la Generalitat José Montilla, se muestra partidario de explorar todas las vías dentro del Estado de Derecho para resolver el conflicto en Cataluña. El socialista prefiere evitar el término amnistía, aunque contempla fórmulas equivalentes. Por contra, rechaza el referéndum. El único que acepta es el que se debería de celebrar en el caso de que se pactara una reforma del Estatut y porque lo dice la ley. Es escéptico con la propuesta del lehendakari Iñigo Urkullu sobre una convención constitucional para avanzar y reconocer el carácter plurinacional de España.

Pregunta. ¿Qué le parece la propuesta del lehendakari?

Respuesta. Es una propuesta positiva que sitúa el problema, pero algo confusa teniendo en cuenta que el camino es difícil y el margen estrecho. La lástima es que la cerrazón del PP imposibilita una reforma constitucional. Soy un gran defensor de la Constitución, pero se debería de actualizar.

P. ¿Lo ve también difícil porque el lehendakari contempla que se reconozca a las comunidades históricas la capacidad de decidir?

R. Es que capacidad de decidir ya la tienen de acuerdo con el ordenamiento jurídico. El derecho a decidir es un concepto filosófico más que del derecho positivo. Lo que pasa es que hubo quien en un determinado momento trató de confundir el derecho a decidir con el de determinación, que son cosas diferentes.

P. ¿Echa de menos que en Cataluña surjan propuestas así?

R. El PNV es coherente con su tradición de los últimos 20 años, pero en Cataluña la trayectoria del nacionalismo y del independentismo ha sido más errática. Lo importante ir la búsqueda de escenarios más posibilistas.

P. ¿Se refiere a la amnistía y/o al referéndum?

R. Me refiero a que se deben explorar los instrumentos legales que, además de facilitar la investidura, permitan avanzar en la resolución de un problema enquistado. Hay que abordarlo con realismo y ambición para favorecer la convivencia y la cohesión social y territorial.

P. ¿Una amnistía debería llevar aparejado el compromiso de olvidar el Ho tornarem a fer (lo volveremos a hacer)?

R. Sí, tendría cierto sentido. Quien quiera hablar de amnistía debería comprometerse a no volver a realizar los mismos hechos. Cada vez son menos los líderes independentistas que dicen esa frase. La sociedad catalana también es más crítica respecto al procés y sus consecuencias.

P. Dice que hay que explorar vías para asegurar la convivencia en Cataluña. ¿La ve tocada?

R. Ahora no, pero peligró en su momento. Se trata de solucionar temas pendientes relacionados con cierta ruptura de la convivencia o desgarro de la sociedad.

P. ¿Cómo debería sustentarse un acuerdo para que fuera provechoso y duradero? ¿Se debería fijar un periodo, por ejemplo, del 2012 al 2017?

R. Yo no lo sé y lo desconozco. Hace unos cuantos años que no tengo responsabilidades orgánicas ni institucionales. Creo que se deben explorar todas las vías, siempre dentro del marco de respeto del Estado de Derecho.

P. ¿Los policías imputados por el 1-O deberían ser amnistiados?

R. Eso ya lo han dicho personas que no son de la familia socialista. Son procesos que deberían ser negociados y aprobados con la mayor transparencia posible.

P. ¿Usted ve algún margen para negociar un referéndum?

R. No, no solo porque esa es la posición de mi partido, sino porque no es realista, ni legal, ni útil.

P. O sea que hay margen político y jurídico para la amnistía, pero no lo ve para el referéndum…

R. No lo veo. Las últimas encuestas del CEO [el Centro de Estudios de Opinión, el CIS catalán] dicen además que la mayoría de la sociedad catalana no quiere la independencia. El gran error del independentismo es seguir presentando a Cataluña como una sociedad monolítica cuando es plural. Siempre he pensado que los referéndums son muy divisivos si no votan acuerdos. Nunca los he idealizado como la máxima expresión de la democracia. Agravan los problemas.

P. Pues el president Aragonès dice que sería la forma más democrática de solucionar el conflicto.

R. ¿Y en Escocia se logró? ¿En el Reino Unido se solucionó algo con el Brexit? Son respuestas un poco simples a problemas muy complejos.

P. Visitó a los líderes del procés en prisión y ha coincidido en el sur de Francia recientemente con Puigdemont. ¿Había tenido otros contactos con él?

R. Desde que se fue en 2017, no. Coincidimos en un acto de la Universitat Catalana d’Estiu en Sant Miquel de Cuixà protagonizado por la fundación Pau Casals. La comida posterior [con Aragonès y el resto de expresidentes] fue agradable y la sobremesa, larga y distendida.

P. En el discurso que usted pronunció en el acto le silbaron.

R. Estaba hablando de la identidad y de las diferentes maneras de sentirse español y también catalán. Gran parte del público aplaudió. No fueron [los que silbaron] ni la mitad.

P. ¿Ve a Junts con ganas de hacer un giro sólido?

R. Veo a Junts en la encrucijada: hay dirigentes más pragmáticos y otros más maximalistas. Puigdemont tiene un papel fundamental. Todo apunta a que la investidura de Feijóo fracasará y que la de Pedro Sánchez estará llena de dificultades. No nos engañemos. No hay que dar nada por hecho ni muchísimo menos. La investidura estará llena de dificultades.

P. ¿A qué se arriesga Cataluña si hay repetición electoral?

R. A la incertidumbre porque se vuelven a repartir las cartas. ¿Y si sale una mayoría de derechas? ¿Cómo queda Cataluña? ¿Atrincherada? El independentismo tiene cartas muy buenas, pero no le ha votado la mayoría. Es para reflexionar.

P. ¿No ha quedado muy mal el PSC con el tema del catalán? Meritxell Batet decía que no se podía utilizar en el Congreso y Francina Armengol ha dicho que sí a las primeras de cambio

R. La política tiene etapas y estamos en otra. Y depende, también en los procesos históricos, de la correlación de fuerzas.

P. ¿Ve posible que para normalizar la situación puedan regresar e incluso sin la amnistía?

R. No lo sé. Puigdemont dice: “El problema no soy yo”. Lo ha dicho en público, también a mí y le creo. Pero hay que tener en cuenta el poder judicial y que un proceso legislativo lleva su tiempo.

P. ¿Se puede solucionar sin que vuelvan los políticos independentistas huidos?

R. Una parte del problema seguiría pendiente. Pero es muy complejo: por eso no hablo de ley de amnistía. No sé la fórmula jurídica que se debe implementar. Los precedentes de otros países nos dicen que son medidas colectivas y hay que definir el perímetro de los hechos y del tiempo.

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