La subida del gas estira la factura veraniega de la luz

La crisis energética es la sombra de lo que fue, pero el verano toca a su fin con precios de la luz más altos que en primavera. El encarecimiento del gas natural, una materia prima esencial en la generación eléctrica y que ha llegado a dispararse un 50% en el transcurso del estío, es el principal factor detrás de este moderado estirón. No es el único: el frenazo de la producción eólica, que solo creció un 1,5% respecto a agosto del año pasado pese a la mayor capacidad instalada, obligó a quemar más combustible fósil en las centrales de ciclo combinado. En sentido opuesto remó la fuerte generación fotovoltaica —junto con el viento, la fuente más barata—, que generó un 35% más que un año antes. Esta tecnología ya supera los 22 gigavatios (GW) de potencia instalada, cada vez más cerca de la eólica (30,4 GW) y de las centrales de gas (26,2 GW).

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