Los candidatos a las elecciones en Ecuador buscan hacerse un nombre propio

En menos de un mes y medio, la correísta Luisa González, la primera mujer que podría llegar a la presidencia de Ecuador, y Daniel Noboa, el candidato más joven en postular en un balotaje, tendrán que sumar apoyos entre un electorado conmocionado por la violencia, los crímenes y desgastado por el ruido político al que ha estado sometido desde el 2020, en el que el país ha pasado de una campaña a otra. Son dos opciones con ideologías opuestas, González es la opción del partido Revolución Ciudadana del expresidente Rafael Correa, que se define de izquierda progresista, aunque tanto el partido como la candidata, quien fue también asambleísta, han mostrado siempre una postura conservadora en temas como el matrimonio LGBTI y el aborto por violación. Noboa, por su parte, se define de centro derecha, a pesar de que la alianza Acción Democrática Nacional que lo auspicia se perfila de izquierda. El 15 de octubre, uno será elegido presidente.

El correísmo usa a su favor las 48 alcaldías que consiguió en las elecciones regionales de febrero, incluidas las ciudades más grandes del país, Quito y Guayaquil. Además, captaron un importante espacio con las prefecturas que lideran las provincias. “Llegan a estas elecciones fortalecidos de la campaña local que habían ganado”, opina Stephanie Macías, estratega política, y “como los líderes locales todavía no han dado resultados, no van a tener un voto de rechazo a los gobiernos locales, como podría ocurrir en unas elecciones en 2025″. Esta estrategia ya es visible en distintos puntos del país, donde algunos alcaldes y prefectos están en las calles haciendo campaña a favor de González.

El analista político Pablo Pardo considera que González tiene que demostrar liderazgo propio, no solo que pertenece a un partido político, para “convencer de que puede hacerlo por sí sola”. Opina que con la estrategia de la primera vuelta, con el eslogan de “antes estábamos mejor” y “ya lo hicimos”, en el que se destaca más la imagen y voz de Correa, no le darían los números para alcanzar la Presidencia. “El promedio de edad del ecuatoriano es de 28 años, eso significa que muchos de los votantes no tienen memoria electoral. Cuando argumentan que ellos ya lo hicieron, hay un votante que no vivió eso”, añade Macías.

Según la analista, el correísmo debería buscar subir su techo de votantes (tuvo un 33% en la primera vuelta) entre los jóvenes y los indecisos. González parece saberlo, consciente del rechazo que aún genera la figura del expresidente Correa en parte de la población. En la última semana, la candidata se ha presentado más ligera, personal, cercana, con un lenguaje más juvenil y un discurso dirigido a ese grupo. Incluso después de un periodo de ausencia de su número dos, Andrés Arauz, este regresó al escenario político con videos en Tik Tok en los que ofrece trabajo y educación a los jóvenes. El desafío para la candidatura de la Revolución Ciudadana está en equilibrar la balanza ante el voto anticorreista, que estaba representado en Fernando Villavicencio, asesinado el 9 de agosto al salir de un mitin político en Quito. Su reemplazo en la papeleta, Christian Zurita, obtuvo el 16,37% de los votos.

Daniel Noboa (con un 23% de los votos en la primera vuelta) tiene a su padre, Álvaro Noboa, quien llegó tres veces a la segunda vuelta de las cinco ocasiones que se postuló a la Presidencia. “Noboa no es tan aparecido como se cree, el apellido lleva todo este siglo en la papeleta”, dice Oswaldo Moreno, consultor político. En eso coincide Macías: “la ciudadanía tiene familiaridad con el apellido Noboa, al punto que Daniel volvió a tomar el jingle representativo de la campaña de su padre por los recuerdos que genera”.

Por ahora, el resto de partidos que quedaron fuera de la segunda vuelta no han mostrado sus cartas y sus apoyos para el 15 de octubre. Solo Jan Topic, el conocido como el bukele ecuatoriano, confirmó nada más saberse fuera de la contienda que apoyará a Noboa. Los movimientos del resto de formaciones en las próximas semanas serán claves para valorar hacía dónde se mueve la balanza y dónde está el techo del correísmo y del anticorreísmo.

La inseguridad, explica Pardo, es el “elefante en medio de la habitación y la mayor preocupación de la gente”, pero ninguno de los dos candidatos representa el imaginario de mano dura en la lucha contra la inseguridad. “Los candidatos van a tratar de dirigir la atención hacia lo que creen que son sus fortalezas, en el caso de Noboa, la economía, y González, en lo social, porque ninguno tiene el arquetipo ni la trayectoria para ser esos bukeles que prometen acabar con el crimen organizado”, añade.

El voto del próximo 15 de octubre será emocional ante el hartazgo, la apatía y el miedo, por lo que los candidatos deberán reajustar estrategias en un país donde las elecciones están marcadas por la violencia. Los ecuatorianos soportan constantes atentados terroristas que cambian de un día a otro la dinámica y la vida del país, como ya lo ha hecho en este proceso electoral en el que los candidatos recorren el país con chalecos y fuertes medidas de seguridad.

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