La negociación por la investidura abre la puerta a un pacto entre PSC y Junts en el Ayuntamiento de Barcelona

Lo que hace solo tres meses parecía imposible está ahora sobre la mesa en Barcelona: es la posibilidad de que Junts entre en el gobierno en minoría del alcalde socialista, Jaume Collboni. Una alianza que sumaría mayoría absoluta y que el 17 de junio hubiera sonado a marcianada, porque en el último minuto de la sesión de investidura Collboni arrebató la alcaldía al ganador de las elecciones, Xavier Trias, gracias al apoyo de los comunes de Ada Colau y el PP. “Entrar por entrar no tiene sentido, si es entrar para gobernar bien la ciudad, no nos podemos negar de ninguna forma. Falta saber si Collboni nos quiere a nosotros o no, yo tengo indicios de que le gusta la señora Colau. Supongo que nos reuniremos y veremos”, aseguró este lunes en una entrevista en SER Catalunya. Unas palabras que tienen como telón de fondo que Junts ostenta la llave de un eventual Gobierno de Pedro Sánchez.

Con un rol secundario en el Congreso hasta antes del verano, el partido que lidera Carles Puigdemont vio como el 23-J se revalorizaba el peso de sus siete escaños. El papel protagonista de Junts ha generado un efecto dominó que abarca al Ayuntamiento Barcelona, donde, además, algunos sectores empresariales aplaudirían la alianza, más hacia el centro que las políticas de Colau. Cuando se pregunta a los partidos, la versión oficial suele ser que Barcelona es una carpeta a parte, estanca, y al margen de otras negociaciones. Fuentes del entorno de Collboni no entran a valorar las palabras de Trias. Pero la realidad ha mostrado en varias ocasiones carambolas entre dos y tres instituciones para aprobar, por ejemplo, presupuestos: los últimos del Ayuntamiento, la Generalitat y el Gobierno, entre comunes, ERC y socialistas.

Y mientras Trias se muestra dispuesto a pactar un gobierno o el presupuesto de 2024 con Collboni, los comunes juegan al todo o nada. La semana pasada presionaron a Collboni asegurando que o el pacto incluye las cuentas y la entrada en el ejecutivo municipal, o no hay acuerdo. Colau recuerda desde el día siguiente a las elecciones que un tripartito entre ellos, el PSC y ERC suma 24 concejales, una holgada mayoría en el pleno de Barcelona. Tanto Colau como Trias son ex alcaldes, ambos aseguraron que se marcharían después de las elecciones si no ganaban, pero tres meses después los dos siguen liderando sus respectivos grupos municipales. Y con el mismo argumento: dejarlo todo arreglado antes de irse.

Las palabras de Trias en los últimos días y especialmente durante la entrevista citada son muy claras. Si el viernes dijo que estaba dispuesto a hablar con Collboni pero que no le llamaba, este lunes reveló que ya le ha llamado: “Para que nos veamos”. E incluso sugirió la posibilidad de incluir en la ecuación a ERC, con quien había pactado un programa de gobierno en el consistorio antes de que Collboni le quitara la silla: “Es él quien tiene que decidir por qué se decanta, hay que hacerlo con un programa. Yo firmé con ERC más de 100 puntos, si se lo lee y está de acuerdo, podemos colaborar”.

En cualquier caso, Trias aseguró que pase lo que pase, tanto si hubiera acuerdo como si se quedara en la oposición, se marchará del Ayuntamiento. “Ya dije que o era alcalde o me iba a casa. Ni haré de monaguillo ni de jefe de la oposición”, dijo y apostó por Jordi Martí Galbis como su relevo. Martí Galbis es un fiel colaborador del ex alcalde desde la época que Trias era diputado en el Congreso. Uno de los motivos que esgrime Trias entre sus colaboradores para alargar su presencia en el consistorio es que tiene ilusión por oficiar la ceremonia de boda de su número 2, cuyo enlace está programado para el próximo octubre. Trias sí asegura que no se comerá el turrón de las próximas navidades siendo concejal en el Ayuntamiento.

Trias presume de ir por libre, en la recta final de su carrera política. Este lunes afirmó que el partido socialista provocó el golpe de Estado del 23-F con el objetivo de frenar el desarrollo autonómico de España, en plena transición democrática. “Nadie se puede creer que ese fue un golpe de Estado del señor Tejero; a lo mejor aún hay algunos inocentes que se lo creen”, manifestó el líder de Junts en Barcelona. “Me van a decir que estoy gagá, que estoy mayor, pero es evidente”, manifestó.

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