Es hora de hablar del “veranillo de San Miguel” como lo que realmente es: una leyenda urbana

A finales de septiembre o principios de octubre, España vive un fenómeno curioso. Sin previo aviso, sin motivos concretos: los termómetros suelen registrar temperaturas más cálidas de lo normal para esa época del año. Este 2023, según el modelo del Centro Europeo, también tendrá su “repunte de temperaturas” en torno al 29 de septiembre.

Pero lo más interesante no es eso: eso solo es la constatación de que septiembre es un mes de contrastes. Lo más interesante es que la idea de que existe una cosa (real, tangible, casi matemática) llamada “veranillo de San Miguel” tiene más que ver con nuestros sesgos que con un mecanismo atmosférico realmente existente.

¿No existe el veranillo de San Miguel? Se suele decir que el veranillo de San Miguel no tiene explicación, pero no exacto. Claro que la tiene: durante dos o tres las temperaturas suben para volver a bajar sencillamente porque septiembre es así. Los días son los suficientemente largos como para que, en cuanto hay algo de estabilidad, las temperaturas suban.

Hay veces, como el año pasado, que las temperaturas suben muchísimo; pero no hace falta. De hecho, no suele ser el caso. Basta con que sean solo ligeramente superiores a los días previos, para que nos lancemos a hablar del “veranillo de San Miguel” como si fuera una estación más.

Lo buscamos, lo esperamos… proyectamos. Es un enorme sesgo de confirmación hecho meteorología popular.

Vemos lo que esperamos ver. Como nos dicen los psicólogos, tenemos una fuerte tendencia a “favorecer, buscar, interpretar y recordar la información que confirma las propias creencias” y eso se traduce en que, cuando surgen dos días de temperaturas mayores de la media para esta época del año, veamos un “veranillo” en potencia.

Es decir, en un fenómeno con una alta probabilidad (dos o tres días de buen tiempo a finales de septiembre) vemos una regularidad clara — reforzada por la idea popular. Aunque no siempre coincidan las fechas y las temperaturas, por supuesto, disten muchísimo de las que tenemos en verano.

Hay muchos veranillos…. De hecho, menos de una semana después viene lo que llamamos “cordón de San Francisco”, un evento de lluvias intensas antes del invierno. La pregunta, supongo, es más bien… ¿por qué el veranillo de San Miguel es tan popular? Y la explicación más sencilla, aunque nos cueste creerlo, tiene que ver con la Luna.

...aunque algunos llaman más la atención que otros. La idea de que las embarazadas tienen más probabilidad de ponerse de parto cuando hay luna llena es algo sorprendentemente generalizado en casi todas las culturas. Sin embargo, es una enorme mentira.

Hay muchísimos estudios que han descartado esta supuesta influencia del astro sobre la gestación. Y la explicación más habitual de este mito se encuentra en la tendencia de nuestro cerebro a encontrar relaciones y patrones entre eventos extraordinarios como una forma de entender mejor el mundo.

Si en una noche de Luna llena se producen muchos partos, es probable que alguien recuerde la coincidencia, mientras que si no hay Luna llena, nadie establecerá una relación ‘negativa’ entre ambos hechos. Algo similar ocurre con el ‘veranillo de San Miguel’: ya camino del invierno, nos sorprende más un repente de buen tiempo que una lluvia intensa. Nuestra mente hace el resto.

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Imagen | ECMWF


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por
Javier Jiménez

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