Sánchez abre paso a la amnistía: “Seré coherente con la política de normalización en Cataluña, y ya estoy diciendo mucho”

La amnistía para el procés es el gran elefante en la habitación en cualquier intervención pública de Pedro Sánchez. El presidente no pronuncia la palabra, no lo ha hecho nunca desde que el 23 de julio, pero todas las fuentes del Gobierno consultadas admiten que eso es lo que se está negociando, con una fórmula aún no cerrada, para lograr la tercera investidura de Sánchez y dar paso así a un nuevo gobierno progresista de coalición con Sumar. El presidente usa todo tipo de fórmulas para referirse a ella sin nombrarla, pero este miércoles en Nueva York, en la primera rueda de prensa desde hace un mes, cuando acudió a La Zarzuela a las consultas con el Rey, ha apuntado muy claramente que eso es lo que está encima de la mesa. “Voy a ser coherente con la política de normalización y estabilización de la situación política en Cataluña. Y estoy diciendo mucho”, ha contestado el presidente a los periodistas. Esto es, primero fueron los indultos, después la reforma de la sedición y la malversación, y ahora viene la amnistía.

Eso sí, a cambio, el PSOE reclamará a Junts que renuncie a la unilateralidad, a la amenaza de volverlo a hacer. Y Sánchez ahí es más claro, porque asegura que la unilateralidad solo tiene el apoyo del 10% de la población catalana, según las encuestas del CEO, el CIS catalán, y, por tanto, está reclamando indirectamente a Junts que renuncie a ella para seguir avanzando.

El presidente del PP ha salido al paso de las palabras de Sánchez y ha dado por hecho que abre la puerta a amnistiar a los huidos y procesados por el procés: “Sánchez abre la puerta a la amnistía a los fugados que prometía traer a España para ser juzgados. Es un fraude a sus votantes, un ataque a las leyes y a la división de poderes injusto y amoral”, ha dicho Alberto Núñez Feijóo en X (antes Twitter).

Sánchez y su equipo están en plena negociación, y por eso no quieren chocar ni con Carles Puigdemont, líder de Junts —evitan al máximo cualquier concreción— ni con Oriol Junqueras, líder de ERC, parte también imprescindible, como el PNV, Bildu o el BNG, además de Sumar, del acuerdo de investidura. Junqueras insiste, para lograr la primacía, en que la amnistía en realidad ya se pactó en agosto entre el PSOE y ERC en las negociaciones para la Mesa del Congreso. Los socialistas aseguran en privado que no es cierto, que se acordó seguir en la línea de la desjudicialización, de forma genérica, y la palabra amnistía no se pactó. Pero no quieren entrar al choque públicamente. Tampoco Sánchez, que ha evitado desautorizar abiertamente a Junqueras o decir que miente, y se ha limitado a señalar que “las conversaciones pueden ser discretas, pero los acuerdos son transparentes” y, por tanto, descarta un pacto secreto sobre este asunto,

Aunque Sánchez trata de guardar las formas e insiste en que es el momento de Feijóo, también como una forma de ganar tiempo para seguir negociando discretamente con Junts, ERC y los demás aliados mientras el foco se pone en el líder del PP, lo cierto es que el presidente ya actúa cada vez con más claridad como un candidato. Y en ese contexto, asegura que en cuanto le den el encargo, explicará con claridad sus planes, se entiende que incluida la amnistía.

El presidente ya está aprovechando los foros para preparar el ambiente político y a los votantes progresistas para esa amnistía que viene, e incluso explica que él siempre estuvo en contra de la judicialización del conflicto ya desde 2017, aunque desde entonces el líder del PSOE ha cambiado muchas veces de discurso y ha pasado de la dureza máxima de decir que lo de los líderes del procés era claramente un delito de rebelión o de anunciar que traería a Puigdemont y recuperaría el delito de convocatoria de referéndum ilegal a una política de acercamiento y la creación de una mesa de diálogo a partir de 2020, cuando logró la investidura con la abstención de ERC.

“Nosotros hemos respetado siempre el trabajo de la justicia”, ha explicado Sánchez. Pero una crisis que era política nunca tuvo que derivar en una judicialización. Cuando Rajoy era presidente y el fiscal general Maza abrió la puerta a las causas judiciales del procés, yo trasladé mi malestar. Primero porque no habíamos sido consultados, a pesar de que el PSOE apoyó al Gobierno. Y segundo porque habíamos trasladado a la vía judicial un conflicto de naturaleza política. Lo que hemos hecho es tratar de devolver a la política lo que nunca tuvo que salir de la política”, ha asegurado.

Sánchez tampoco traslada inquietud por las críticas de algunos históricos como Felipe González y Alfonso Guerra, a los que ahora aplauden desde el PP. “Aquellos que hoy elevan a los altares a algunos dirigentes del PSOE, antes les ponían en la diana. Al PP de hoy no le gusta el PSOE de hoy. Y al PP de ayer no le gustaba el PSOE de ayer. Al PP nunca le gusta el PSOE”, asegura el líder de los socialistas.

Sánchez, ya en modo candidato, se burla de la investidura de Feijóo y de la poca confianza que traslada el propio PP en su éxito. “Veo cosas que dicen medios conservadores donde solo se vierten profecías apocalípticas que nunca se cumplen. Dicen que España se rompe. Nosotros tomamos las riendas en 2018, con una sociedad traumatizada por un desgarro. Los resultados son visibles. La sociedad catalana ha dicho sí a la política del reencuentro que hicimos tomando decisiones arriesgadas, incomprendidas en muchas ocasiones, pero que nos han llevado a situación de normalización. Cataluña está mucho mejor que en 2017. ¿Los que fueron responsables de aquello hoy me responsabilizan de qué? ¿De que hoy una fuerza constitucionalista sea la primera en Cataluña? La derecha española debe aprender alguna lección de lo que pasó el 23 de julio. Ahora vuelven con lo mismo, que desaparece España. ¡Pero si ya los ciudadanos han juzgado todo eso! Hay que armarse de paciencia. ¡Hay una líder del PP que antes de la investidura de Feijóo ya está pidiendo elecciones generales! Ni los propios del PP se están tomando en serio esta investidura fake del señor Feijóo”, ha rematado con un tono de sarcasmo.

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