Vicente Barrera anuncia el fin de “la marginación” de los toros y ayudas a entidades que incumplen la normativa oficial del valenciano

El vicepresidente primero y consejero de Cultura de la Generalitat valenciana, el torero retirado Vicente Barrera, de Vox, se ha estrenado este miércoles en la tribuna de las Cortes Valencianas con un discurso muy crítico contra el “sectarismo” de la izquierda que gobernaba con anterioridad (PSPV-SPOE, Compromís y Unides Podem) y en defensa de la tauromaquia. “Vengo del mundo del arte y la cultura, del que fui profesional, un mundo silenciado cuando no ninguneado, directamente maltratado. Me comprometo a poner fin a cualquier marginación”, ha afirmado sobre los toros, lo que ha provocado el aplauso de sus correligionarios y de sus socios de Gobierno del PP en la Generalitat.

Tras dos meses sin declaraciones, Barrera ha empezado rígido y ha reconocido su falta de experiencia política. Pero conforme ha avanzado la intervención, el empresario se ha ido soltando y se le ha visto más cómodo en el quite, en las réplicas, salpicando su discurso con alguna constante de la formación ultra, como “el peligro de que España se rompa”. El antiguo matador de toros, que se cortó la coleta en 2011, se ha reivindicado como “un artista” del mundo de la cultura que ha actuado en grandes plazas y, por tanto, no teme “las mentiras torticeras” de los “Torquemadas” de la izquierda. “Estar anunciado en Pamplona, Sevilla, Madrid o Valencia, eso sí que era miedo, creo que han de sacar más de artillería para asustarme”. En la tribuna de invitados le arropaba el secretario general de Vox, Ignacio Garriga.

Las críticas a la izquierda, al sectarismo y al pancatalanismo y la reivindicación de la tradición han ocupado buena parte de su discurso. Ha lanzado un duro ataque contra la politización que, según él, persigue “socavar la identidad cultural valenciana”. Esta, ha dicho, ha sido “robada” por el “pancatalanismo cultural” con el fin de “separar” a los valencianos de sus “compatriotas del resto de España”. Barrera ha sostenido que el valenciano es una lengua diferente al catalán y ha anunciado que su consejería dejará de financiar a las entidades que defiendan ese “pancatalanismo supremacista”, según sus palabras, en alusión también a los que defienden la unidad lingüística.

Por el contrario, su consejería subvencionará “por primera vez” a instituciones locales como Lo Rat Penat y la Real Academia Valenciana de la Cultura (RACV) que abogan por el secesionismo lingüístico entre el catalán y valenciano. Estas entidades, que recibían ayudas por parte del Gobierno del PP, defienden una normativa contraria a de la tesis de la comunidad universitaria y filológica internacional y de los criterios de la Acadèmia Valenciana de la Llengua. Según estipula el Estatuto de Autonomía, esta institución es el ente normativo de la Generalitat, desde su aprobación por las Cortes Valencianas en 2001, bajo la presidencia de Eduardo Zaplana, del PP. El actual presidente, el popular Carlos Mazón, reiteró el pasado lunes que la Acadèmia es el ente normativo, si bien le pidió que fuera más sensible a los postulados del PP y Vox sobre el valenciano, que el diccionario de la RAE define como la “variedad del catalán que se habla en gran parte del antiguo reino de Valencia y se siente comúnmente como propia”.

En un discurso enteramente en castellano, Barrera ha marcado tres criterios de actuación en su gestión: “la libertad, el respeto a la ley y el uso racional de los fondos públicos”. Ha criticado el abandono del patrimonio por parte del anterior Gobierno, formado por PSOE y Compromís, y el sectarismo en los contenidos y en las contrataciones de las entidades culturales. También ha cargado contra “buena parte” de la programación teatral por “su falta de interés”. “Nos comprometemos a redefinir los criterios de asignación” y de baremación para apostar por “el talento, la calidad artística y el impacto social, sin olvidar la creación teatral moderna y contemporánea”. Ha apostado por declarar el 2025 el Año Maria Beneyto, autora de la que destacó que escribía en castellano y valenciano “al margen de sectarismos” y ha anunciado la creación de la ruta geográfica Jaume I. También ha reivindicado los clásicos de la cultura valenciana ninguneados ―de los que no ha dado nombres―, y ha expresado su apoyo a las bandas de música y a las “expresiones religiosas, musicales o taurinas enraizadas en la tradición”.

El nuevo vicepresidente, de 55 años, ha esperado hasta su último turno de réplica para contestar a la oposición sobre sus vinculaciones empresariales que han sobrevolado el hemiciclo durante las dos horas de su comparecencia. Barrera aseguró que ayer, precisamente, regularizó su situación, en el último día de los dos meses de plazo que da la ley desde su nombramiento. Se ha desvinculado de los consejos de administración de sus siete empresas, principalmente, del sector inmobiliario, del vino y del marisco, y ha aprovechado para elogiar el trabajo del sector privado y su aportación al público.

Crítica de la oposición

El diputado socialista José Chulvi le ha felicitado: “Ha logrado que el PP le compre todo su relato, ha entregado la cultura a los ultras”. “Usted será recordado como un conseller al que le venía grande el cargo y el Estatuto, muchas de sus propuestas responden a que viven a la contra, necesitan enemigos para respirar, pero quien no cree en el autogobierno no puede dirigir la cultura”, ha agregado. Chulvi también ha criticado duramente la falta de respeto de Barrera por la Acadèmia de la Lengua, “una de las pocas cosas que hizo bien el PP”, y que se reavive el conflicto lingüístico.

La diputada de Compromís Verónica Ruiz ha hecho hincapié en que las ayudas de la Consejería son de concurrencia pública, ha acusado Barrera de pertenecer al Gobierno más reaccionario de la historia de la autonomía, y ha recordado que “el franquismo arrasó la pluralidad”. “Yo soy hijo de la democracia, a mí qué me cuentan de Franco”, le ha replicado Barrera, quien, no obstante, no ha respondido a la diputada si finalmente había bautizado a su caballo con el nombre de Caudillo, una de las opciones, junto con las de Duce, Viriato o Escipión, por las que preguntaba en 2021 en un mensaje de sus redes sociales el hoy vicepresidente primero y consejero de Cultura de la Generalitat Valenciana.

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