Feijóo calienta su investidura en la calle con Aznar, Rajoy y Ayuso

Desde el principio, el Partido Popular había pensado celebrar hoy un acto de entronización, para que Alberto Núñez Feijóo llegara a su investidura impulsado por el respaldo del partido. Pero irrumpió en escena José María Aznar llamando a una movilización como el Basta Ya [el movimiento de rechazo a ETA que surgió en el País Vasco] contra la posible ley de amnistía y se lio todo.

El PP se enredó en un debate interno sobre si debía impulsar una manifestación o era preferible un mitin clásico de partido que no se descontrolara. El resultado es que el acto de hoy será un híbrido entre las posiciones de duros y moderados, sobre las que Feijóo navega siempre en un equilibrio inestable. Los populares preparan un mitin multitudinario en la céntrica plaza de Felipe II de Madrid, que pretenden abarrotar con miles de militantes —el alcalde de la capital, José Luis Martínez Almeida, ha cifrado el aforo de este espacio urbano en 10.000 personas— que llegarán en autobuses fletados por el partido procedentes de todo el país. El PP busca dar oxígeno político a su líder ante una investidura condenada al fracaso, prevista para solo dos días después.

La presión del ala más derechista del PP ha conseguido que Feijóo transforme un mitin pensado para calentar su investidura en una protesta contra la amnistía en la que no será el único protagonista. El PP de Madrid se ha encargado de la logística de un acto que lleva por lema “Frente a la amnistía, igualdad”, y en el que Feijóo estará rodeado de los expresidentes José María Aznar y Mariano Rajoy, así como los barones territoriales de su partido. La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, dirigirá “un saludo” a los asistentes como anfitriona, igual que el alcalde, aunque al principio solo estaba previsto que intervinieran Aznar, Rajoy y Feijóo.

Para evitar problemas con el PP de Madrid después de algo de ruido interno, la dirección nacional ha decidido dar voz también a Ayuso, ante el riesgo de que acapare los cánticos de la militancia como sucedió en la noche electoral del pasado 23 de julio, cuando la líder madrileña salió al balcón de la calle Génova y las bases corearon su nombre. El tono del mensaje del PP quedará, por tanto, marcado por dos de los halcones de la derecha, Aznar y Ayuso, condicionando cualquier intento de Feijóo por templar el discurso del partido.

A pesar de ello, el líder del PP está tratando de no pasarse de frenada en la oposición a la amnistía. Sobre todo, porque se presenta a una investidura en la que quiere proyectar una imagen presidenciable. Pero, también, porque es consciente de que tiene que guardar balas para cuando se apruebe esa medida, si es que se aprueba.

“Creemos que no debemos manifestarnos antes de conocer lo que se va a pactar”, explican en el equipo directo de Feijóo, donde anticipan que el líder buscará un “tono institucional” en su discurso, sabiendo que, a su lado, “Aznar tendrá un tono más duro y Rajoy uno más blando”.

En los últimos días, el presidente del PP ha subido el pistón, alertando del “fraude electoral agravado y reincidente” que, según él, comete Pedro Sánchez abriendo el paso a la amnistía. Pese a ello, ha prometido que el PP saldrá hoy a la calle a rechazar esta medida “con tranquilidad y sosiego”.

El vínculo con Vox

Feijóo tratará de mantener un tono institucional también en su discurso de investidura dos días después en el Congreso, aunque percutirá con la máxima contundencia contra la posibilidad de que Sánchez conceda otra medida de gracia a los independentistas catalanes, según su entorno. Acertar con el punto que contente a todos no es fácil: Feijóo se la juega ante propios y extraños en el debate parlamentario. Los halcones del PP le mirarán con lupa. “Lo importante es que el Rey lo puso en la investidura. Tiene dos días para hacer un discurso y hacerlo bien”, señalan fuentes del PP madrileño.

Desde la frustración que ha provocado en el partido el resultado insuficiente de las elecciones generales del 23 de julio, el PP está atravesando un intensísimo debate sobre su estrategia. “Es un momento de ruido y de mucha confusión, de muchos nervios… se mezclan muchos intereses”, admite un miembro de la dirección popular partidario de mantener firme el timón para no perder una línea más centrada.

“Tenemos que saber adónde vamos y qué queremos representar. ¿Queremos hacer una oposición de gorila o una oposición inteligente?”, se pregunta.

El alma más moderada del PP que rodea a Feijóo es consciente de la presión creciente de los radicales. “Algunos dicen que hay que radicalizar el discurso para aglutinar a toda la derecha. Pero la sociología no nos dice eso: nos dice que si no hemos ganado por más margen las elecciones es por el Que te vote Txapote y nuestro vínculo con Vox. Cuando nos hemos salido de la posición de centro derecha nos ha perjudicado”, defiende este miembro del núcleo dirigente del PP. “El ruido madrileño es muy poderoso, pero para hacer ese discurso ya está Vox. Feijóo quiere hacer una oposición de centro derecha, pero veremos qué pasa después, los movimientos que haga en la dirección van a ser clave”, añade.

Cambios en la cúpula

Feijóo tiene previsto hacer cambios de calado en la cúpula del partido cuando haya Gobierno. Muchos en el PP aguardan ese momento para conocer por cuál tesis apuesta. Hasta ahora, sin embargo, no se ha decantado por ninguna de las dos almas.

En realidad, se maneja en un equilibrismo constante que le conduce muchas veces a vaivenes estratégicos, como la rectificación sobre el diálogo con Junts per Catalunya o sobre su apuesta por buscar “un nuevo encaje territorial para Cataluña” en España.

Los halcones siguen creyendo que a Feijóo le falta más colmillo. “Nuestra oposición tiene que ser todavía más fuerte y clara”, reclama una de estas voces. En ese debate interno, el ala dura reclama una manifestación contra la amnistía y no solo un mitin. “La gente del PP tiene unas ganas tremendas de manifestarse en la calle”, defienden en el PP madrileño.

De momento, Génova ha frenado estas reclamaciones, con la tesis de que su estrategia, más centrada que la de los radicales, “ha logrado ensanchar al partido”, porque el bloque de la derecha ha captado voto del bloque de la izquierda en las pasadas elecciones generales, según sus estudios postelectorales.

Pero no está claro cuánto tiempo podrá aguantar Feijóo sin plegarse a esos cantos de sirena. Cuando pase su debate de investidura, el líder de los populares tiene que decidir si acude o no a la manifestación que ha convocado Societat Civil Catalana el 8 de octubre en Barcelona contra la medida de gracia para los implicados en el procés. Allí estará Santiago Abascal, líder de Vox, socio incómodo para Feijóo, pero también Ayuso o dirigentes del PP como Cayetana Álvarez de Toledo. El líder popular se resiste todavía a despejar la incógnita, consciente de que “haga lo que haga le van a criticar”, apunta un dirigente de su entorno más cercano. “Si va, le criticarán por emular la foto de Colón [el acto con los líderes de Vox y Ciudadanos en febrero de 2019] y el frente de las derechas. Y si no va, por no arropar a los constitucionalistas en Barcelona”.

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