Las investiduras del otro Feijóo: cuando el líder del PP prometía reformar el Estatuto gallego a la zaga de Cataluña

Alberto Núñez Feijóo empezó fuerte su exitosa carrera como presidente de Galicia. El político que reconquistó para la derecha el feudo perdido por Manuel Fraga pronunció su primer discurso de investidura ante el Parlamento gallego el 14 de abril de 2009, aniversario de la proclamación de la Segunda República, y prometió una reforma del Estatuto de Autonomía. Entonces era el socialista José Luis Rodríguez Zapatero quien dormía en La Moncloa y retumbaba ya en España el conflicto por el Estatut catalán. El ahora candidato a la presidencia de España por el PP se mostró dispuesto a seguir la estela catalana, pese a que su partido había impugnado el texto ante el Tribunal Constitucional. Puntualizó que su iniciativa estaría dentro de la “legalidad constitucional”, pero también añadió que tendría el ojo puesto en el margen que se le concediera finalmente a Cataluña. “Para tal efecto, la sentencia del intérprete supremo de la Constitución sobre el recorrido del Estatuto de Autonomía de Cataluña será especialmente relevante”, advirtió Feijóo 14 años antes de sellar alianzas con Vox, formación que aboga por acabar con el Estado de las Autonomías.

Feijóo vivió en Galicia otros tres debates de investidura más, propulsado siempre por rotundas mayorías absolutas, pero en ninguno de ellos volvió a mentar aquella reforma del Estatuto de Autonomía que recogía incluso su primer programa electoral. En su estreno como presidente gallego, el popular también aseguró que mantendría la demanda de nuevas competencias que había impulsado ante el Estado el anterior bipartito de izquierdas de PSdeG-PSOE y BNG, que en tres años se hizo con 14 traspasos. En concreto, prometió “caminar hacia la creación de un cuerpo propio” de policía autonómica. Tampoco lo logró. Hoy en día, a diferencia de Cataluña o Euskadi, Galicia sigue contando con un cuerpo adscrito a la Policía Nacional.

La era Feijóo no trajo finalmente a Galicia ni nuevo Estatuto ni nuevas competencias. El político abandonó la Xunta en 2022 sin haber conseguido una sola de las atribuciones autonómicas recogidas ya en el actual marco legal, pero que están pendientes de ser traspasadas por el Estado. La exaltación autonomista, sin embargo, siguió presente en todos sus discursos de investidura y el expresidente gallego fue adaptando su reivindicación a las circunstancias del momento.

Si en 2009 defendía las bondades del autogobierno para mejorar la “gestión de los asuntos públicos”, la defensa de los “intereses” de Galicia y el “bienestar de los gallegos”, cuatro años después, con la crisis económica desatada y el popular Mariano Rajoy ya de presidente de España, Feijóo abría su segundo debate de investidura ensalzando la importancia de la autonomía para afrontar las vacas flacas. Fue el 27 de noviembre de 2012. No dudó en apelar a la larga historia de “lucha por el autogobierno” como si él hubiera formado parte de ella. “Cuando lo hicimos”, afirmó, “sabíamos que no iba a servir solamente para administrar la bonanza, sino también para gestionar los problemas. Sabíamos que la autonomía no era una fórmula mágica para disipar los atrancos, sino una herramienta para afrontarlos mejor y a nuestra manera”. Y presumió de presidir el territorio de España “con menor dependencia del Estado” porque, pese a las amenazas de la prima de riesgo disparada, la Xunta había logrado financiación en los mercados sin ayuda ni intervención estatal.

La tercera investidura de Feijóo ante el Parlamento gallego se celebró el 8 de noviembre de 2016 con el desafío del independentismo catalán ya en marcha. Refiriéndose a Galicia como una “nacionalidad viva y activa” y un “país maduro”, defendió en su discurso que “el autogobierno no se valora por el grado de agitación o controversia que provoca, sino por su eficacia en la resolución de los conflictos”. “Galicia está en pie”, proclamó. “La nuestra es una identidad integradora”.

Entre sus principales demandas al entonces Gobierno de Rajoy, Feijóo situó un nuevo modelo de financiación autonómica y un AVE a Lugo. Ambas siguen hoy sin materializarse. También exigió una Conferencia de Presidentes autonómicos que “deje de ser excepcional y casi simbólica para convertirse en ordinaria y efectiva”, además de una participación “más intensa” de los gobiernos autonómicos “en la definición de las políticas del Estado” para transformar España en una “comunidad de autonomías”. Con todo, a quienes reclamaban en aquel momento una “reforma inmediata de la Constitución a fin de dar respuesta al desafío secesionista”, les ponía pegas: “Galicia no puede apoyar un proceso que carece de rumbo y de punto de llegada, ni tampoco un trato de favor a la insubordinación sistemática al marco legal”.

La cuarta y última investidura de Feijóo en Galicia se celebró en plena pandemia. Su discurso, pronunciado el 1 de septiembre de 2020, criticó la gestión de la crisis sanitaria por parte del Gobierno de Pedro Sánchez. Lo acusó de “descoordinación” con las autonomías. Arremetió contra el “mando único”, pero también acusó al Ejecutivo de coalición de “inhibirse de todo”. “¿Para qué existen ministerios que gestionan competencias coincidentes con las autonómicas?”, se preguntó. “La Administración central no puede ser una mera observadora que se abstiene de actuar”. Año y medio después de aquellas palabras, Feijóo hizo las maletas a Madrid. Al frente de la Xunta dejó a Alfonso Rueda. En su investidura en 2022, su sucesor volvió a prometer que avanzará en el autogobierno reclamando al Estado nuevas competencias. De momento, sigue siendo una promesa.

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