El acceso a la vivienda y fomentar el interés por la política en las nuevas generaciones, las prioridades de los diputados más jóvenes

El acceso a la vivienda, la salud mental y desarrollar estrategias para suscitar un mayor interés por la política entre las nuevas generaciones son las prioridades para Jorge Pueyo (Sumar), Miguel Ángel Sastre (PP) y Ada Santana (PSOE). Los tres diputados más jóvenes del Congreso —de 28, 27 y 25 años, respectivamente— han mantenido este martes un coloquio organizado por Talento para el Futuro y moderado por el profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Carlos III Pablo Simón, en el que han coincidido al señalar que existe una grave falta de conexión entre los jóvenes y los representantes públicos. Para Pueyo, la falta de fe en el futuro tiene muy desencantados a los nuevos votantes de izquierdas, mientras que formaciones como Vox sí que han logrado instalar su relato entre la juventud gracias a plataformas como TikTok.

El acto ha comenzado con un discurso de la presidenta del Congreso, Francina Armengol, en el que ha advertido de la escasa confianza de la sociedad española hacia los partidos y los representantes políticos, sobre todo entre los más jóvenes. Armengol ha recordado que, pese a que en la última legislatura “se han aprobado numerosas medidas para favorecer a la juventud”, un macrosondeo de Playground realizado en 2021 a 13.500 jóvenes reflejó que el 92% no se sienten escuchados y que el 87% se sienten poco o nada representados por los partidos.

A pesar de las diferencias ideológicas de sus partidos, los tres diputados han coincidido al señalar la desesperanza que sufren muchos jóvenes como motivo de su desconexión con las instituciones. El desempleo juvenil, el precio de la vivienda o la dificultad para emanciparse hacen que muchos sientan que “no hay futuro” y que “los gobiernos no sirven para nada”, según Pueyo, de Sumar. “Estamos instalados en el individualismo y hay un relato que nos lleva a olvidarnos de que tenemos capacidad de construirnos colectivamente. La política debe aspirar a volver a recuperar ese discurso”, añadió.

El desencanto generalizado es especialmente palpable en la izquierda, según Pueyo. “Yo sí que creo que somos una generación politizada, aunque lo estemos en cuestiones relacionadas con el medioambiente. Lo que pasa es que la falta de fe en que las cosas puedan cambiar genera desencanto con los partidos de izquierdas”. Para el aragonés, los grupos ultra sí que ha conseguido cultivar una mayor inquietud entre este tejido de la población gracias a las redes sociales.”Veo a muchos jóvenes de derechas muy politizados y que siguen la actualidad de la política o la labor de muchos influencers. Creo que Vox ha llegado a TikTok con una capacidad para crear un relato que ningún otro partido ha conseguido”.

Entre las prioridades para la próxima legislatura, el acceso a la vivienda ha sido el aspecto más repetido. Para Sastre, del PP, arquitecto de formación, la vivienda es un tema “esencial” porque además de ser un bien material, es el “eje que marca si se puede desarrollar o no un proyecto vital”. Santana, del PSOE ha añadido el cuidado de la salud mental a la lista de deseos. La joven diputada socialista ha reivindicado la inclusión de una cobertura psicológica en la Sanidad pública, una prestación que debería ser “un derecho” y no “un privilegio para quien pueda pagarlo”.

Las rígidas estructuras de los partidos, las consecuencias personales y el coste económico que conlleva dedicarse a la política son las tres principales razones por las que entienden que solo el 10% de los escaños del Congreso estén ocupados por ciudadanos de menos de 35 años. Los tres han afirmado que meterse en política conlleva “todo tipo de sacrificios” que no son fáciles a ciertas edades.

La mayor parte de las críticas han apuntado al sistema educativo. Para Sastre, la Educación debería incluir más contenidos relacionados con dar visibilidad a la labor de las instituciones, para que los ciudadanos tengan una mayor conciencia y sepan cómo poder afiliarse a partidos políticos. La falta de ambición de un sistema educativo que “no fomenta el pensamiento crítico, el debate o la participación ciudadano” es otra de las razones por la que los jóvenes se desentienden de la política, según Santana.

A la hora de plantear estrategias para que las nuevas generaciones conecten con el día a día de la actividad parlamentaria, los diputados han coincidido en que es necesario adaptar el “lenguaje” de los políticos para acercarlo a la calle. Utilizar la ironía y adoptar un tono más “humorístico” para “quitarle hierro” a algunos asuntos sería una forma de amenizar las intervenciones en el Congreso, según Sastre. Sin embargo, Pueyo ha advertido de los peligros de seguir esta estrategia en una época marcada por la “sensibilidad en las redes sociales”: “El humor estaría genial, pero debemos tener cuidado. Si yo hablo sobre algún tema que esté en el debate público de forma irónica, la gente se me va a echar encima. Esto nos lleva a emitir discursos que no conectan con la gente”.

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