Corea del Norte renuncia a la reunificación pacífica con el Sur y advierte que no evitará una guerra

Para Kim Jong-un, el líder supremo de Corea del Norte, ha llegado el momento de cortar con el pasado. En una intervención este lunes en el Parlamento del hermético país, ha reclamado revisar la constitución norcoreana para reflejar la idea “de ocupar, subyugar y reclamar completamente” Corea del Sur y “anexionarla” en caso de que estalle una guerra en la península. Ha pedido también nombrar a Seúl como su “principal enemigo” y suprimir de la norma fundamental expresiones como “mitad norte” e “independencia, reunificación pacífica y gran unidad nacional”. El cambio coincide con un momento de especial tensión con Seúl y Washington, y de creciente acercamiento a la Rusia de Vladímir Putin.

En el discurso, de tono belicoso, Kim justifica el refuerzo de sus capacidades militares y de “disuasión nuclear” y asegura que el “peligro de que estalle una guerra provocada por un choque físico se ha agravado considerablemente y ha alcanzado una línea roja”. También culpa a Corea del Sur y Estados Unidos de esta escalada de tensiones. “No queremos la guerra, pero tampoco tenemos intención de evitarla”, zanja, según ha recogido The Pyongyang Times.

La intervención del mandatario coincide con la publicación de un más que polémico artículo en el medio especializado en la península coreana 38north.org. Titulado ¿Se está preparando Kim Jong-un para la guerra?, el texto asegura que la situación es “más peligrosa que nunca desde principios de junio de 1950″, cuando arrancó la Guerra de Corea. “Puede sonar demasiado dramático, pero creemos que, al igual que su abuelo en 1950, Kim Jong Un ha tomado la decisión estratégica de ir a la guerra”, advierten los autores. Estos son dos prestigiosos analistas: Robert L. Carlin (entre otras cosas, ex jefe de la división del Noreste Asiático de la Oficina de Inteligencia e Investigación del Departamento de Estado de EE UU, donde participó en las negociaciones entre EE UU y Corea del Norte) y Siegfried S. Hecker (nada menos que un científico que ha dirigido el Laboratorio Nacional de Los Álamos, donde se desarrolló la bomba atómica, y uno de los pocos que ha tenido acceso a las instalaciones atómicas de Corea del Norte).

El analista Ramón Pacheco, catedrático KF-VUB Corea de la Universidad Libre de Bruselas y profesor titular del King’s College de Londres, explica que el artículo está siendo “muy criticado” y considera que algunos de los argumentos en los que se sustenta no son demasiado sólidos, como los riesgos que Kim estaría dispuesto a asumir o las relaciones entre China y Corea. “Bajo mi punto de vista, Corea del Norte está indicando que da por rotas las relaciones con Corea del Sur y Estados Unidos bajo sus presidentes actuales”, señala. En su opinión, Pyongyang continuará con sus disparos de artillería, ensayos de misiles balísticos, lanzamientos de satélites, acercamiento diplomático a Rusia y, si puede, hacia China. “Puede que volvamos a la situación de 2010, cuando Corea del Norte mató a soldados y civiles surcoreanos en los mares Amarillo y del Este. Aunque yo no doy esto por seguro. Pero de ahí a hablar de una guerra, me parece que hay un mundo. Yo no lo veo, la verdad”. Tampoco cree que sea la situación más tensa que se haya vivido en la península desde la Guerra de Corea. “Eso es una exageración: 2010 fue mucho más tenso”.

Una línea similar a la de Pacheco asume Jenny Town, directora de 38north.org. Para esta experta, en su discurso, Kim está reconociendo que “no hay camino para la reunificación pacífica” y que “es muy poco probable que se reanude la cooperación real con Corea del Sur, por las sanciones y porque el entorno geopolítico se ha vuelto más hostil”. Sin embargo, para la también investigadora principal del laboratorio de ideas estadounidense Stimson Center “decir que se ‘está preparado para la guerra’ no es sinónimo de ‘estar preparado para iniciarla”. De hecho, señala que, aunque, a corto plazo, “los cambios supongan un empeoramiento de la relación”, a la larga, “que el Ministerio de Exteriores norcoreano se encargue de las relaciones con el país vecino, en lugar de que lo haga el Departamento del Frente Unido del Comité Central del Partido de los Trabajadores, podría abrir la puerta a un diálogo de Estado a Estado”.

Town incide en el hecho de que Corea del Norte está “suministrando grandes reservas de municiones, armas e incluso misiles” a Rusia, por lo que “no parece el momento idóneo para empezar su propia guerra”. Más bien, opina, Pyongyang está siguiendo la línea de Washington y Seúl, que han endurecido sus discursos “como justificación para reforzar la disuasión y realizar maniobras militares conjuntas”. Por eso, “tiene la teoría” de que la retórica bélica del líder norcoreano “le ayuda a promover el nacionalismo y, así, redirigir recursos hacia la producción industrial militar, tanto para reponer existencias, como para seguir suministrando armamento a Rusia”.

Moscú ha estrechado lazos con Pyongyang desde que el líder ruso envió sus tropas a invadir Ucrania en 2022. Kim y Putin se reunieron en la ciudad rusa de Vladivostok el pasado septiembre. Durante su encuentro, en el que ambos líderes mostraron su buena sintonía, Kim confió a Putin que apoyará todas las decisiones en su “guerra sagrada” contra Occidente y contra el imperialismo. Otro signo más de la buena relación entre ambas naciones es que la ministra de Relaciones Exteriores norcoreana, Choe Son-hui, ha visitado esta semana Moscú, donde se ha reunido, además de con su homólogo ruso, Sergéi Lavrov, con el propio Putin. Este miércoles, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, declaró que Pyongyang “es un socio muy importante” y que Moscú “está centrado en seguir desarrollando nuestras relaciones en todos los ámbitos, incluidos los sensibles”, recoge Reuters.

En la última demostración de fuerza, el régimen norcoreano probó el domingo pasado un nuevo misil hipersónico de combustible sólido de alcance intermedio, según informó la agencia estatal de noticias KNCA. En el último año, el país ha incrementado sus ensayos balísticos de corto, medio y largo alcance. Pero no realiza ninguna prueba atómica desde 2017. En cualquier caso, los analistas Hecker y Carlin sopesan los riesgos: “Corea del Norte dispone de un gran arsenal nuclear, según nuestras estimaciones, potencialmente de 50 o 60 cabezas nucleares que se pueden lanzar como misiles y que pueden alcanzar toda Corea del Sur, prácticamente todo Japón (incluida Okinawa) y Guam”, afirman en 38north.org. “Si, como sospechamos, Kim se ha convencido a sí mismo de que, tras décadas intentándolo, no hay forma de enfrentarse a Estados Unidos, sus recientes palabras y acciones apuntan hacia la perspectiva de una solución militar utilizando ese arsenal”.

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