PP y PSOE tocan a rebato en Galicia al poner en duda Feijóo la mayoría absoluta

La primera contienda electoral del nuevo año político se libra en Galicia en menos de un mes. Y allí se han concentrado PP y PSOE este fin de semana en sendos cónclaves para movilizar desde ya cada voto. La cita en las urnas es la primera tras el fiasco de Alberto Núñez Feijóo en el 23-J, al lograr una mayoría insuficiente para poder gobernar en las elecciones generales cuando ya se veía en La Moncloa. Además, es la primera celebrada tras la cesión de Pedro Sánchez a la ley de amnistía, cuyo proceso de tramitación sigue dando pasos en las Cortes en medio de un clima de alto voltaje por la oposición frontal de los populares. Estos últimos están también en pie de guerra contra las recientes concesiones del Ejecutivo a Junts para la convalidación de tres decretos.

El próximo 18 de febrero el popular Alfonso Rueda y el socialista José Ramón Gómez Besteiro miden sus fuerzas en Galicia, pero el resultado tendrá gran impacto a nivel nacional. Conscientes de ello, PP y PSOE echarán el resto durante las próximas semanas para tratar de captar hasta la última papeleta: el escenario final puede quedar en manos de un puñado de votos. Según el último barómetro del instituto 40dB. para EL PAÍS y la Cadena SER, el PP obtendría una holgada mayoría absoluta con 42 escaños y el PSOE seguiría como tercera fuerza con 14, por detrás del BNG, con 19. Pero el PP no se fía.

“Les pido a los gallegos que se movilicen y que voten masivamente. Cuando hay baja participación, gobierna el PP; y cuando hay una participación masiva, gobierna la izquierda. Así que urnas llenas y cambio seguro”, apeló Sánchez este domingo en la clausura de la convención política que el PSOE ha celebrado en A Coruña. “No deis nada por hecho. A quien me votó a mí durante los últimos 15 años, le pediré que confíe en Alfonso Rueda”, lanzó Feijóo en el cierre de la 26ª reunión interparlamentaria de los populares organizada en Ourense.

El PP congregó a unos 1.000 participantes en su acto, entre cargos públicos y demás miembros. En el seno del Partido Popular confían en una mayoría clara del presidente de la Xunta. Pero también corre el temor de que Rueda no alcance una mayoría absoluta, necesaria para revalidar el mandato, crucial tanto para el propio candidato como para reafirmar el liderazgo Feijóo. Corre el temor y sobre todo la cautela, a tenor de lo ocurrido en los comicios generales de julio. De ahí que el líder popular llamase este domingo a concentrar el voto en torno al PP, apelando a los electores descontentos de PSOE y a los de Vox. Además, reiteró en su discurso que no hay que dar nada por hecho ni confiar en las encuestas. “Le pediré a quien apoyó a Vox, que vote a la única alternativa para que el partido sanchista no gobierne en Galicia. Le pediré a quienes votaron al partido socialista, que confíen en Rueda. No deis nada por hecho”, expresó.

Durante su intervención, Feijóo cargó contra el Ejecutivo, pero centró su mensaje en un discurso con marcado acento gallego: “No queremos traer a Galicia los problemas de otros lugares”. El líder del PP estará muy presente en la campaña en un terreno que conoce bien, tanto por tratarse de su tierra natal como por haber cosechado cuatro mayorías absolutas consecutivas. Rueda se estrena después de que Feijóo lograse un arrollador resultado de 42 escaños en 2020. Ahora, según la mayoría de sondeos, los populares conseguirían una holgada victoria. Pero el factor Vox podría hacer que la horquilla de escaños no permita revalidar la absoluta. Génova ve improbable que el partido de Santiago Abascal entre en el Parlamento gallego, pero los votos que rasquen los ultras podrían hacer perder a Rueda algunos diputados. En Ourense, por otra parte, concurre por vez primera el partido localista Democracia Ourensana, que desde 2019 ostenta la alcaldía de la capital.

Feijóo instó el miércoles a Vox a no presentarse en Galicia porque pone en riesgo esa mayoría absoluta, en el primer reconocimiento claro que hacía en público el jefe de la oposición de ese temor. Este domingo ha extendido su llamamiento a los electores socialistas descontentos, una estrategia seguida también durante la campaña del 23-J, cuando las encuestas internas del PP y de algunos medios vaticinaban que Feijóo arrasaría, algo que finalmente no ocurrió. Frente a la euforia anticipada de julio, ahora reina la cautela.

El recuerdo de Touriño

Emilio Pérez Touriño, el último presidente socialista de la Xunta (2005-2009), logró más de 550.000 votos (25 escaños) que, junto a los del BNG (más de 300.000 votos y 13 diputados), superaron los 37 escaños y 750.000 papeletas que logró Manuel Fraga, que se quedó justo un escaño por debajo de la mayoría absoluta. Esa movilización que arrastró Touriño, e hizo posible un gobierno de coalición con los nacionalistas que solo duró una legislatura —Feijóo clavó los 38 escaños en 2009—, es a la que el PSOE le gustaría acercarse. A su favor está que en las generales de 2019 y 2023 se quedó a las puertas del medio millón de votos. El problema es que en las municipales del 28-M mermaron hasta los 420.000 votos, aun así muy por encima de las autonómicas de 2020.

El ambiente en el PSOE no tiene nada que ver con el que había en las campañas en las que Feijóo fue el candidato y se consolidó en la Xunta. Por primera vez en casi dos décadas, ven factible un cambio de Gobierno en el gran bastión del PP del noroeste peninsular. Pero el vuelco exige sacar de la apatía a los abstencionistas progresistas que en las autonómicas dan la derrota por descontada. “El sanchismo es que Feijóo y Abascal no formen gobierno y aquí en Galicia a Rueda la va a pasar lo mismo”, auguró Sánchez. “Yo tengo buenas vibraciones en Galicia. Creo que la respuesta que ha dado el PP a la crisis de los pellets es el síntoma de algo más grave, del agotamiento de un proyecto político del PP en Galicia, que está superado por la mala gestión, la soberbia y la mentira. Por eso todos tenemos que implicarnos”, insistió.

La estrategia del PSOE es la de nacionalizar la campaña, como ha hecho el PP después de que Rueda señalara a Sánchez como su rival el 18-F. Una decisión que va en contra de las campañas de Feijóo en clave estrictamente gallega. El actual líder del PP llegó a jibarizar el logotipo del PP en 2020, cuando firmó su cuarta mayoría absoluta en Galicia, pero Génova ha optado ahora por un giro radical en uno de sus grandes bastiones. Ferraz y La Moncloa lo celebran porque el PSOE obtiene muchos mejores resultados en Galicia en generales: en 2019 y 2023 duplicó, con medio millón de votos, los obtenidos en las últimas autonómicas. “Es un riesgo, pero es la oportunidad que tenemos”, explican en la dirección de los socialistas gallegos, en una alusión velada a la amnistía, la bandera que la derecha agita contra el PSOE y contra el Gobierno.

De frente, en el PP gallego advierten que la afrenta de Rueda a Sánchez se circunscribe a apariciones del presidente de la Xunta en medios nacionales o comparecencias en Madrid. En esa línea, su idea es “regionalizar” la campaña poniendo el foco en las cuestiones que conciernen a la Xunta. Fuentes de la dirección nacional aseguran que acompañarán a los gallegos en la fórmula que deseen adoptar. Mientras que entre los barones autonómicos hay debate sobre cómo enfocar la campaña: si centrar el mensaje en Galicia o en el choque con Sánchez. El marco de la oposición del PP se basará en cualquier caso, tanto en Madrid como en Galicia, en defender “la igualdad” de los españoles en cuestiones que van más allá de la amnistía, ya sean económicas, jurídicas o sociales.

El objetivo de los socialistas es que la participación supere el 60%. Para enchufar a esos votantes, Sánchez y la plana mayor del partido y del Gobierno se volcarán en la campaña de Galicia. El presidente tiene previstos actos en las cuatro semanas que quedan por delante hasta las elecciones. José Luis Rodríguez Zapatero también se implicará en la campaña, como ya hizo en la del 23-J, en la que fue fundamental para que el PSOE superase el shock del 28-M y creyese en una remontada que finalmente se produjo contra todo pronóstico. Los escaños en juego son, según fuentes socialistas y populares, el último en liza —los denominados restos— en A Coruña, Pontevedra y Lugo. Las provincias atlánticas son las que concentran precisamente el voto urbano y es a eso a lo que se agarra el bloque progresista frente a la implantación más rural del PP. Mientras, del lado de los populares, todos los barones autonómicos con poder arroparon la semana pasada ya a Rueda y también contarán con Mariano Rajoy, pese a las últimas informaciones sobre la Operación Cataluña.

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