Carolina Soto: “Después del Gobierno de Petro viene uno mucho más de derecha”

La voz de Carolina Soto (Bogotá, 50 años) tiene una virtud casi imposible: la escuchan con el mismo respeto desde la derecha que desde la izquierda. En la pasada campaña presidencial su nombre se escuchó a menudo. No solo porque su esposo, Alejandro Gaviria, luchara sin éxito por liderar la candidatura de centro, sino porque dos de los candidatos favoritos -Gustavo Petro (izquierda) y Federico Gutiérrez (derecha)- se le acercaron con la intención de sumar a sus filas a esta reputada economista y excodirectora del Banco de la República.

Ella declinó los dos ofrecimientos y hoy, desde la consultora Dattis Comunicaciones, alejada de las pasiones habituales que polarizan Colombia, hace balance de un año y medio del Gobierno de Gustavo Petro. Un Ejecutivo que conoce bien, después de que Gaviria ejerciera como ministro de Educación durante seis meses, antes de ser destituido por el presidente por sus desacuerdos políticos.

Soto, que se define de centro, alerta de un año difícil para la economía del país y se arriesga a aconsejar a un gobierno que considera que se ha radicalizado. Anima a presentar una nueva reforma tributaria y le pide a Petro que deje de hacer anuncios que “asustan” y frenan la inversión. Sin embargo, mirando hacia 2026, la economista pronostica que Colombia volverá a la derecha.

Pregunta. ¿Está mejor el país hoy que hace un año y medio, antes de Petro?

Respuesta. El país no está mejor. Hay una desaceleración económica fuerte, una contracción de la inversión, un encarecimiento del acceso al crédito, al financiamiento. Acabamos de cerrar un año difícil y entramos en uno también complejo. Colombia no fue el único país que vivió un año difícil por una inflación que creció mucho, pero tiene todavía unos retos muy grandes y nubarrones al frente.

P. Hay voces que alertan de que la economía va muy mal y quienes dicen que va bien. ¿Quién tiene razón?

R. La economía no va tan mal en lo macro, seguimos manteniendo la estabilidad que ha sido característica de la economía colombiana. El problema está en lo micro, en los grandes retos de sectores como infraestructura, vivienda, el sector eléctrico, el minero, el energético, el sector de la salud. Ahí ya están acentuándose los problemas y eso no es sostenible porque lo micro termina llevándose lo macro.

P. ¿Es optimista frente al futuro económico del país?

R. Este va a ser también un año difícil y complejo, pero en el año 2023 las proyecciones decían que iba a ser un año terrible y fue malo, pero no terrible. Estamos en un periodo de desaceleración económica y los problemas probablemente se van a acentuar. Este es un año determinante porque el manejo que se le dé a la política económica marcará lo que pase en el futuro. Este año puede ser en el que se sienten las bases para una recuperación sólida o, por el contrario, en el que sigamos con este frenazo y nos alejemos más de la recuperación.

P. Si pudiera darle un consejo al Gobierno, ¿cuál sería?

R. Tiene que dar señales claras de para dónde va y dejar de anunciar lo que no va a hacer, dejar de asustar. Hay mucha incertidumbre. Si anuncia que va a hacer una nueva reforma tributaria, que va a cambiar la regla fiscal, que no va a seguir apoyando los proyectos de exploración petrolera o, en el tema de orden público, no da mensajes claros sobre cómo vamos a frenar esta escalada de inseguridad, desorden y falta de presencia en el territorio, congela las decisiones de inversión. Eso se va a ver más adelante en un crecimiento menor y en un menor ingreso para las familias.

P. Petro le generaba desconfianza por el miedo a un cambio de modelo, ¿ha sido como esperaba?

R. Pensaba que iba a ser un poco más plural en su estilo de liderazgo y de gobierno. En la campaña habló de un acuerdo nacional, llamó las distintas fuerzas y se mostró mucho más institucional que el candidato que le competía, Rodolfo Hernández. Entonces creí que iba a ser un gobierno de izquierda, con un cambio de énfasis en la política pública, pero mucho más conciliador y de consenso. Y lo que hemos visto es un presidente que se ha ido radicalizando cada vez más, que ha favorecido las lealtades sobre el conocimiento y las capacidades. De un lado hay mucho sectarismo, pero también hay falta de gerencia y de competencia en la administración pública. Nos hemos quedado en los anuncios y no hay quién ejecute ni haga el día a día del Gobierno.

P. ¿Pero se puede hablar de un cambio de modelo?

R. La visión del Gobierno es que la participación del sector privado es nociva, cuando el modelo económico que se venía manejando desde hace 30 años en el país se basaba en una alianza exitosa entre el sector público y el privado. Ahora está la idea de un modelo donde el Estado debe ser protagonista, pero no pasa de la retórica. En Colombia tuvimos malas experiencias de una oferta pública que no brindaba servicios de calidad y que se prestaba mucho a la corrupción. No ha cambiado formalmente el modelo, pero las medidas y las decisiones que se han venido tomando están orientadas a desanimar la participación del sector privado.

P. Participó en el traspaso de la Alcaldía de Bogotá, ¿no le habría gustado formar parte del gabinete?

R. Lo hablamos, pero la verdad es que estoy muy contenta. Me ha gustado la consultoría, la flexibilidad que me da incursionar en proyectos de distintas áreas, he tenido la oportunidad de trabajar con empresas de sectores muy diversos… Entonces le dije al alcalde que cuente conmigo como una asesoría externa, ad honorem, pero no desde dentro.

P. El centro es la fuerza mayoritaria en Bogotá, pero le va muy mal en el resto del país.

R. Porque no despierta pasiones, creo yo. El centro es, como dicen en Colombia, tibio. Concurren distintas visiones que buscan el diálogo, la argumentación, la evidencia, la discusión. Es más fácil generar pasión cuando uno es radical, con una sola visión. El centro es muy amplio, todo puede ser centro, entonces lograr esos consensos también se vuelve más difícil. En algún momento tendrá su oportunidad.

P. En la campaña presidencial, usted y su esposo, el exministro Alejandro Gaviria, tenían diferencias respecto a Petro. ¿Ha acabado él dándole la razón?

R. No, él insiste en que Petro era el candidato que más representaba la institucionalidad, por lo tanto cree que no se equivocó apoyándolo frente a Rodolfo. Mi recomendación era votar en blanco, pero Alejandro acababa de tener un rol político importante y a su juicio, como político, tenía que tomar una decisión.

P. ¿Para usted fue un error?

R. Apoyarlo políticamente de pronto fue un error, pero haber entrado en el gabinete no. Alejandro trató de hacer las cosas bien. El debate generado y la ruptura de la coalición de Gobierno en el Congreso a raíz de la reforma de salud fue en buena parte debido a que estaba en el Gobierno. Dentro del gabinete él llevó sus documentos con sus posiciones y argumentos, y eso no gustó.

P. Son una pareja muy política, ¿algún plan para 2026?

R. Yo no quisiera, de verdad. Le insisto a Alejandro, pero ya me estoy dando cuenta y tengo que reconocer que seguramente va a volver a pasar, pero no por mi parte.

P. ¿Corre el riesgo Colombia de girar a la ultraderecha?

R. Ultraderecha no sé, pero sí derecha. Creo que el movimiento pendular de la política se ha acentuado y que después de este Gobierno viene uno mucho más de derecha.

P. ¿Qué le da más miedo, un Bukele o un Petro?

R. Difícil escoger [se queda un rato en silencio]. Pero Bukele. Creo que un Petro puede desestabilizar mucho al país y acabar con esa fuerza institucional que traíamos, pero se puede recuperar. Esa es la tarea que tenemos ahora en Colombia, empezar a pensar cómo nos vamos a recuperar de los efectos de este Gobierno, de la destrucción de las capacidades estatales, pero es más fácil reconstruirlo que después de un Gobierno donde se violan los derechos humanos y se limitan las garantías.

P. ¿Supondría un error volver a meterse en una reforma tributaria?

R. No, creo que este Gobierno podría aprovechar y llevar una buena reforma tributaria en la que se amplíen las bases. En los países de la OCDE más o menos el 80% de los ingresos de los recaudos de rentas vienen de las personas y el 20% de las empresas, en Colombia tenemos casi el porcentaje inverso. Lo otro que se tiene que hacer es ampliar la base del IVA y sería deseable una reducción de la tarifa de las empresas, pero no se puede hacer si no ampliamos las bases.

P. ¿Qué cosas buenas ha hecho Petro?

R. Ha sido audaz en medidas fiscales muy impopulares como el incremento de la gasolina. Los Gobiernos anteriores no fueron capaces de subir el precio de la gasolina y cerrar esa brecha. Petro fue muy valiente. Este Gobierno de izquierda, paradójicamente, tiene la fortaleza y la capacidad de sacar adelante reformas que los gobiernos más de centroderecha no pudieron.

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